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Un catedrático de Historia del Arte insta a las administraciones a comprometerse con la creación y el arte para fomentarlos

MARBELLA (MÁLAGA), 6 (EUROPA PRESS)

El catedrático de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid Federico Mayor apostó hoy por hacer dieta y ejercicio físico para prevenir enfermedades cardiovasculares frente al uso de fármacos.

Así, indicó, durante su participación en los Cursos de Verano de la Universidad de Málaga (UMA) en el municipio malagueño de Marbella, que el infarto «se podrá prevenir en la medida en que la sociedad sea consciente de la importancia de llevar una vida saludable», porque, a su juicio, «no todo es fármaco».

Además, aludió, en el curso «De Darwin a la reprogramación celular: 150 años de avances en Biología», que el conocimiento de las medidas preventivas para cualquier patología propiciará que el tiempo de tratamiento, así como las secuelas de una determinada enfermedad, sean menores.

Respecto a la investigación clínica, el experto consideró necesario que los estudiosos en la materia incidan en el trabajo sobre «la comunicación entre las células», con el objetivo de saber cómo afecta la conexión entre las mismas a determinadas enfermedades. Este hecho será, desde su punto de vista, otra de las claves para la prevención y la mejora de tratamientos paliativos.

MÁS ARTE

Por otro lado, el catedrático de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid Juan Antonio Ramírez, director también del curso «El sistema del arte: el caso español», manifestó hoy que la crisis actual ha provocado un divorcio entre el arte y la economía. «Se trata de una relación problemática pero no por ello debe acabar sino que habrá que limar los elementos que chirrían», aseveró.

En el siglo XIX en Estados Unidos, coincidiendo con el capitalismo, muchos autores se especializaron en representar el dinero como protagonista de sus obras. «Era el asunto que les interesaba a los clientes del momento», afirmó.

A su juicio, la perversión de una de las partes «puede acabar siendo una dificultad para el sistema artístico», señaló Ramírez, quien añadió que «una de las cosas que habría que corregir para conseguir un sistema más creativo y de mayor producción podría ser poner en su sitio» a cada una de los ámbitos implicados.

Por ello, las ayudas a la creación artística de las administraciones públicas «es igual de legítima que la que puede prestar un millonario». «El arte es una cuestión de dominio público por lo que las instituciones públicas, que nos representan a todos, deberían de comprometerse seriamente con la creación y con el arte, para fomentarlo, no para asfixiarlo ni para controlarlo», concluyó.