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MADRID, 17 (EUROPA PRESS)

Los niños y niñas de baja estatura sufren los mismos problemas de conducta y síntomas de depresión que sus compañeros «más altos», según un estudio elaborado por el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) que asegura que los niños «bajitos» están en igualdad de condiciones en términos de popularidad, apoyo social y optimismo respecto al resto de sus compañeros.

«Nuestro estudio puede ayudar a tranquilizar a las madres y los padres preocupados por las repercusiones sociales de la baja estatura de sus hijos, mostrándoles que los niños con baja estatura son tan normales, social y emocionalmente, como los de mayor estatura», dijo Joyce Lee, miembro de la Unidad de Evaluación e Investigación de Salud Infantil (CHEAR).

La investigación, publicada recientemente en la revista «Pediatrics», evaluó a 712 niños y niñas de sexto grado que tenían estatura más baja que la normal. La estatura baja se definió como una por debajo del diez por ciento en las tablas de crecimiento de los Centros para el Control de Enfermedades. Por ejemplo, un niño o una niña de 11 años se clasifica como bajo para su edad si su estatura es menor a 1,34 metros.

Asimismo, el estudio incluyó las opiniones de los maestros y maestras acerca de la popularidad y la relación social de los niños y tuvo en cuenta variantes como el grupo étnico, nivel socioeconómico y género. Pero los resultados fueron los mismos: los niños más bajos tenían una función social y emocional similar a los niños más altos sin que importaran estos factores.

«Las burlas y provocaciones son comunes en la infancia», apuntaron los autores. «Pero no creemos que los niños y niñas más bajos a quienes otros compañeros llaman «enanos», «renacuajos» o «canijos» pueden percibir estas burlas de una manera diferente a la de otros niños», afirmaron.

Desde la aprobación de la terapia con hormonas de crecimiento por parte de la FDA en 2003, «los pediatras encuentran cada vez con mayor frecuencia a familias que preguntan por este tratamiento para sus hijos e hijas de estatura baja o moderada», explicaron. Sin embargo, según los investigadores, «no parece sensato que se busque un tratamiento especial solamente en base a que con él un niño bajo será más feliz». «El mejor enfoque es asegurarles que son sanos y normales», sentenciaron.