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SALAMANCA, 30 (EUROPA PRESS)

La mitad de las personas que sufren dolor crónico ve limitada su actividad social y ocho de cada diez no duermen óptimamente, según recogen las conclusiones de la IX Reunión de Expertos que se celebró en el Colegio Arzobispo Fonseca de Salamanca y que organiza La Cátedra Extraordinaria del Dolor “Fundación Grúnenthal” de la Universidad de Salamanca y la Fundación Grúnenthal.

Bajo el título “Calidad de Vida y Dolor”, numerosos expertos del país se reunieron, en un encuentro coordinado por el experto Clemente Muriel, para debatir cómo el dolor crónico influye en la calidad de vida y cómo mejorar la situación de estos pacientes.

En esta iniciativa, se recordó que casi un tercio de la población española, un 29 por ciento, padece dolor crónico y las limitaciones en su vida cotidiana hacen que se sienta 30 años mayor de la edad real que tiene.

El dolor crónico, de entre más de tres o seis meses de duración, presenta características invalidantes e incapacitantes que afectan negativamente a todos los aspectos de la vida social, familiar y laboral, señalaron en las conclusiones.

De hecho, apuntaron que disminuye en un 25 por ciento la capacidad de mantener un estilo de vida independiente. Asimismo, 7 de cada diez de las personas que lo sufren ven reducida su habilidad para andar y hacer ejercicio, y en más de un 25 por ciento para la realización de tareas domésticas.

Aún así, el dolor crónico no sólo afecta al propio paciente, ya que también puede alterar hasta en un 25 por ciento las relaciones familiares y con los amigos, e incluso puede provocar la disminución de entre un 15 y un 20 por ciento de las relaciones sexuales.

Este sufrimiento influye directamente sobre el rendimiento laboral, provocando que el 22 por ciento haya perdido el trabajo y el 8 por ciento tuviera que abandonar un cargo de responsabilidad profesional. Por todo ello, es frecuente encontrarse con cuadros de depresión, que llega a presentarse hasta en un 29 por ciento de los pacientes con dolor crónico, señalaron.

Para mejorar esta situación, según el doctor Luis Miguel Torres, uno de los ponentes y director del Servicio de Anestesia, Reanimación y Tratamiento del Dolor del Hospital Puerta del Mar de Cádiz, “es fundamental un tratamiento adecuado, así como aumentar las unidades del dolor y crear un Plan Nacional del Dolor”.

Durante el encuentro, también advirtió: “Actualmente el tratamiento del dolor crónico es muy deficiente porque hay pocos recursos y una gran carencia de Unidades de Dolor en nuestro país, lo que hace que el paciente no pueda acceder al especialista y tengamos una cifra tan elevada de afectados por el dolor”.