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MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

El 20 por ciento de los ciudadanos no comprueba la fecha de caducidad cuando vuelve a tomar un medicamento que tiene guardado en el botiquín y, casi en la misma proporción, asegura no consulta el prospecto al volver a usar un medicamento, según el estudio realizado por SIGRE Medicamento y Medio Ambiente.

El estudio, que analiza los hábitos sanitarios y medioambientales de la sociedad española sobre el uso, conservación y forma de eliminación de los medicamentos en los domicilios particulares, también señala que si al finalizar un tratamiento sobran algunas dosis del medicamento que nos han recetado el 54 por ciento de la población los vuelve a guardar en el botiquín doméstico.

A pesar de ello, el 73 por ciento de los ciudadanos cree que utilizar posteriormente estos medicamentos para automedicarse puede entrañar algún riesgo para su salud. De esta manera, en el 57 por ciento de las ocasiones en que se revisa el botiquín se retira algún medicamento que se encuentra caducado, y una de cada tres veces se retira algún medicamento que hace mucho tiempo que no se usa.

Además, en el 48 por ciento de los casos se saca algún medicamento que se había guardado sin su caja o prospecto, lo que significa que no se dispone de la información mínima y necesaria para un correcto uso posterior del mismo. “El botiquín doméstico no debe ser, bajo ningún concepto, un almacén en el que se guarden todo tipo de restos de medicamentos”, advierte el director general de SIGRE, Juan Carlos Mampaso.

Por otra parte, indica que el botiquín medio de un hogar tiene entre 11 y 12 medicamentos, de los cuales la mitad de ellos son utilizados habitualmente por los miembros de la familia. Sin embargo, la composición del botiquín debe incluir “aquellos materiales de cura y accesorios necesarios para atender pequeños accidentes, los medicamentos necesarios para atender afecciones leves; además, de los prescritos para las enfermedades crónicas que tengan los miembros de esa familia”, indica Mampaso.

En cuanto a su ubicación, es importante recordar que debe estar en un sitio fresco, seco y preservado de la luz, por lo que se desaconseja que esté en cocinas o cuartos de baño. Asimismo, debe estar fuera del alcance de los niños, aunque no cerrado con llave para facilitar su apertura cuando se necesite.

EL PUNTO SIGRE

Por otra parte, se observa un aumento en el conocimiento y la utilización del Punto SIGRE. Así, el 75 por ciento de los ciudadanos mayores de edad conoce su existencia y más del 60 por ciento han depositado en ellos envases de medicamentos en los últimos 12 meses.

Para el 97 por ciento de los ciudadanos encuestados por SIGRE, la ubicación del Punto SIGRE en la farmacia es “la idónea” por cercanía al domicilio y por el asesoramiento que se puede recibir del farmacéutico sobre lo que debe y no se debe depositar en él, entre otras cuestiones.

En cuanto a su uso, se sitúa entre las 2 y 3 veces al año y coincide con alguno de los tres momentos clave en uso y conservación del medicamento: cuando se revisa el botiquín doméstico y se retiran los medicamentos caducados o que ya no se necesitan; cuando se finaliza un tratamiento y ha sobrado algún resto de medicación; y cuando se acaba un medicamento.

Estos datos muestran que la población está “más sensibilizada” con los posibles efectos nocivos que los restos de medicamentos pueden causar a la naturaleza si se tiran a la basura o por el desagúe.