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MADRID, 09 (EUROPA PRESS)

Los médicos de Familia aprovecharán la visita del adolescente a la consulta para facilitarles un mayor conocimiento sobre los temas relacionados con la salud reproductiva, las conductas sexuales responsables y el uso de anticonceptivos como la píldora postcoital, según acordaron los más de 350 médicos de familia que se reúnen estos días en Sevilla para debatir sobre los diferentes aspectos médico-legales que implican algunas situaciones que se les plantean en la consulta diaria.

Durante las “Jornadas de Actualización en Medicina de Familia”, organizadas por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) de Andalucía (SAMFYC) y Extremadura (SExMFYC) con la colaboración de Novartis, el director académico de las reunión, el doctor José Zarco, insistió en que es importante ofrecer información sobre una anticoncepción reglada y concienciar a las más jóvenes de los riesgos de tener relaciones sexuales sin protección.

“Desde que cumplen 14 años y hasta los 20 pasarán por nuestra consulta en diferentes ocasiones y por motivos distintos, por lo que debemos aprovechar cada oportunidad”, aseguró. En esta misma línea, la especialista en aspectos médico-legales de semFYC Soledad Holgado, explicó que “desde el ámbito profesional, lo único que ha cambiado con la libre dispensación de la píldora es que ya no es necesario que hagamos la prescripción, pero sigue siendo nuestra labor facilitar toda la información posible al adolescente para que entienda la sexualidad como parte de su salud”.

En este sentido, cuando el menor acude solo, sin la presencia de sus padres, “lo primero”, señaló la doctora Holgado, “es valorar el motivo de consulta y determinar el grado de urgencia. Si es un problema grave que requiere una intervención inmediata se debe actuar buscando el mayor beneficio del menor aun sin la presencia de sus padres”.

“Mientras, si es algo demorable, hay que intentar localizar a sus padres antes de actuar. Entre los 12 y 16 años es posible la valoración del menor sin la presencia de sus padres siempre que previamente se haya analizado el grado de madurez del paciente para esa circunstancia concreta y se haya considerado que el paciente es capaz de comprender el alcance de la intervención”.

“Hay que buscar un equilibrio entre no perder la confianza del menor, respetando su derecho a la información y la confidencialidad, a la vez que facilitamos la ayuda de los padres. Es importante animarles a que sean ellos mismos los que se lo cuenten a sus progenitores”, apuntó el doctor Zarco.