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MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

Casi la mitad de los españoles (48%) tiene problemas ocasionales para dormir y casi una cuarta parte de ellos (entre el 16 y el 21%) sufre insomnio de manera crónica, es decir, no concilia bien el sueño tres o más noches a la semana durante más de un mes, según afirman los resultados de una encuesta llevada a cabo por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), presentada este jueves en Madrid.

Las principales causas de este «mal sueño» son los problemas familiares (especialmente en Madrid), los laborales (en Comunidad Valenciana y Andalucía) y los de salud (Galicia), pero la situación económica «cada vez repercute más en el sueño de los españoles» y duplica las posibilidades de sufrir trastornos de ansiedad, afirmó la vicepresidenta de INFITO, Teresa Ortega.

En este sentido, entre los productos más utilizados para tratar la ansiedad y los trastornos del sueño destacan las plantas medicinales, como la amapola de California, la pasiflora o la valeriana, que en conjunto son consumidas por el 22 por ciento de las personas insomnes. Por su parte, los psicofármacos son utilizados por el 16 por ciento de la población, y de ellos un 12 por ciento lo hace sin tener ningún trastorno de ansiedad, depresivo ni mental.

«El problema de los psicofármacos es que se utilizan de manera excesiva y, en la mayor parte de los casos, para tratar casos transitorios de ansiedad o insomnio, lo que puede generar dependencia y agravar el problema a largo plazo, además de otros efectos secundarios», dijo el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), Antonio Cano.

Una de las razones por las que no se utilizan más las plantas medicinales para tratar este tipo de trastornos es la «falta de formación» de los médicos de Atención Primaria (AP) en este campo, aseguraron. Se calcula que el 50 por ciento de los pacientes que pasan por la consulta de AP presenta síntomas de ansiedad, estrés o depresión, y según datos de la Dirección General de Farmacia, el año anterior se dispensaron 96 millones de envases de tranquilizantes y antidepresivos, un tercio de los cuales se adquirió sin receta médica.

«Los médicos de AP son reacios a recetar plantas medicinales sencillamente porque no las conocen, o no se han interesado por ellas», explicó el doctor especialista en Medicina Familiar y Comunitaria Alberto Sacristán. La carrera de Medicina no incluye formación en fitoterapia», a diferencia de la de Farmacia, y a ello se suma «la avalancha de fármacos que surgen cada año», que convierten la tarea de ponerse al día en todos los campos en una misión «prácticamente imposible», comentó.

LOS PREPARADOS NATURALES EN LA FARMACIA, NO EN EL HERBOLARIO

Los trastornos de ansiedad o del estado de ánimo son hasta dos veces más frecuentes entre las mujeres, especialmente entre los 40 y los 49 años, y ellas son las grandes consumidoras, tanto de plantas medicinales como de psicofármacos. En el caso de estos últimos, los especialistas de INFITO expresaron su preocupación por su consumo entre las mujeres mayores de 75 años, que prácticamente acaparan una de cada tres ventas de tranquilizantes en España.

«Los psicofármacos no son inocuos, de hecho, la somnolencia diurna que provocan es una de las principales responsables de las caídas en las personas mayores, que en muchos casos derivan en rotura de cadera y en una reducción considerable de la esperanza de vida», argumentó el presidente de la SEAS. Esto no ocurre con las plantas medicinales, que tienen una efectividad analgésica y ansiolítica probada en ensayos clínicos, explicaron desde INFITO.

No obstante, el consumo de estos productos debe estar controlado y regulado por un profesional, bien sea el médico o el farmacéutico, advirtieron. «Los compuestos vendidos en las Oficinas de Farmacia están controlados y registrados por el Ministerio de Sanidad y Política Social. Los vendidos en los herbolarios no, y no hay un seguimiento efectivo sobre ellos que respalde su seguridad», aseveró el doctor Alberto Sacristán.

Además de las plantas medicinales, otros consejos para combatir el insomnio son evitar cenas copiosas, bebidas excitantes (refrescos de cola, café o alcohol), no realizar una actividad física «fuerte» entre 3 y 4 horas antes de dormir y mantener un horario constante para irse a la cama, explicó el doctor Sacristán.