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MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Después de los excesos navideños con la comida, el alcohol y el tabaco, lo más adecuado para evitar la consabida “resaca” es tomar alimentos suaves que no irriten la mucosa gástrica, como los yogures, reponer la pérdida de vitaminas con zumo de naranja y frutas frescas, y aliviar el malestar general con medicamentos que no precisan receta médica como analgésicos y antiácidos, según informó hoy la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEFP).

“Los problemas de salud más habituales durante la Navidad son los derivados de los excesos que hacemos con la comida, los dulces y la bebida: empachos, acidez y digestiones pesadas”, explicó el director general de la ANEFP, Rafael García Gutiérrez. Para prevenirlo, ANEFP recomienda “comer despacio y masticar bien los alimentos, no ingerir demasiada comida, tomar verduras y otros alimentos ricos en fibras, no abusar de las carnes y grasas y reducir el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco”.

“Todos somos humanos y es fácil caer en la tentación, así que si un día se ha cometido un exceso con la comida o la cena, es aconsejable procurar comer sano y ligero al día siguiente para no agravar la situación”, añadió. Sin embargo, si aparecen “las temidas molestias gástricas”, se puede recurrir a algunos medicamentos que pueden ayudar a aliviar los síntomas “de forma responsable”, señalaron desde ANEFP.

Estos medicamentos, conocidos como antiácidos, se presentan tanto en comprimidos como en formas solubles en agua y es aconsejable tomarlos en cuanto aparezcan los síntomas. Entre los antiácidos más habituales se encuentran el bicarbonato sódico, las sales de magnesio y aluminio, el carbonato cálcico y la famotidina y ranitidina.

DIARREAS, VÓMITOS Y NÁUSEAS

Otra de las dolencias que puede aparecer debido a los excesos navideños es la diarrea. Este trastorno suele deberse a cambios bruscos en la alimentación, aunque también se puede producir como consecuencia de intoxicaciones leves. Para tratarla se puede recurrir a medicamentos antidiarreicos como la loperamida, “aunque lo más importante es reponer líquidos y sales mediante zumos caseros y sales de rehidratación oral”, recordaron desde la asociación.

También se pueden ingerir ciertos alimentos que ayudan a acortar la duración del proceso diarreico, como los plátanos, las manzanas, las patatas y las zanahorias. Sin embargo, es importante evitar la toma de lácteos mientras dura la diarrea, apuntaron.

Respecto a los vómitos y a las náuseas, suelen ser pasajeros y de intensidad leve. No obstante, si se quiere combatirlos, se puede recurrir a algunos fármacos destinados específicamente al alivio de las náuseas y los vómitos, aunque al igual que sucede con la diarrea, el principal objetivo debe ser evitar la deshidratación, por lo que los sueros de rehidratación oral están indicados en estos casos, comentaron desde ANEFP.