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MADRID, 1 (EUROPA PRESS)

Un trabajo realizado por investigadores de la Academia Sahlgrenska, de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), publicado en «Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism», ha demostrado por primera vez la existencia de una relación entre las fracturas de cadera que sufren los mayores y el riesgo de que sus nietos nazcan con huesos pequeños y de baja densidad.

Según el profesor adjunto de la Academia Sahlgrenska Mattias Lorentzon, líder de la investigación, «esta es la primera vez que este factor de riesgo para desarrollar bajos niveles oseos se ha demostrado a través de dos generaciones». «Este nuevo factor de riesgo puede ser significativo para el diagnóstico de los índices bajos de masa ósea y sugiere un posible mecanismo para heredar la escasa masa ósea o los riesgos de fractura», apuntó.

Los científicos estudiaron a cerca de 3.700 abuelos y a sus nietos, cuyos datos fueron extraídos del registro nacional. Un total de 270 de estos mayores presentaban una baja densidad osea y todos ellos tenían abuelos que se habían roto la cadera, frente a aquellos que no tenían ningún pariente que se hubiera roto la cadera y tenían buena salud ósea.

«Entonces dividimos a estos hombres con baja densidad osea en dos grupos. En el primero, observamos a aquellos que tenían una abuela que se había roto la cadera. En el segundo, estudiamos si el abuelo había sufrido alguna fractura de cadera», indicó este experto.

Los resultados demostraron que los hombres que tenían un pariente masculino que había sufrido una fractura presentaban cerca de un 5 por ciento menos de densidad osea y un 4 por ciento los huesos más pequeños que aquellos que no lo tenían. El hecho de tener un 10 por ciento menos de masa ósea puede multiplicar por tres el riesgo de sufrir una fractura.

En este trabajo, los investigadores también tuvieron en cuenta otros factores de riesgo para la osteoporosis, como el tabaquismo, la vida sedentaria, la ingesta de calcio, la edad, el peso o el género. «A pesar de todos estos factores de riesgo, pudimos comprobar un menor tamaño de los huesos y una menor densidad osea. En otras palabras, demostramos que corrían un mayor riesgo de fracturas en el futuro que sus coetáneos», apuntó.

Este descubrimiento podría llevar a la mejora en la identificación de los pacientes con un riesgo mayor de sufrir osteoporosis. Según Lorentzon, «para los profesionales de la sanidad es importante preguntar si los abuelos de sus pacientes han sufrido fracturas de cadera», ya que esta es «una pieza clave del puzzle para diagnosticar la osteoporosis».