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La contracción del mercado en 2010 alcanzará el 10%

MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

Las ventas de bebidas espirituosas cayeron en 2009 por sexto año consecutivo, con un retroceso del 12% respecto al ejercicio anterior, para un sector que comercializa anualmente cerca de 200 millones de litros y factura en torno a los 7.000 millones de euros, informó hoy la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE).

Según el director ejecutivo de los licoristas, Jaime Gil Robles, se trata de una caída «en línea con los resultados de 2008», cuando el sector de «spirits» cerró el ejercicio con un retroceso del 11,2%, debido a los efectos de la crisis económica en el consumo.

Por canales, las ventas sufren una mayor contracción en el canal hostelería, principal medio de distribución de las bebidas espirituosas, con una cuota de ventas del 70%, mientras que se mantienen las ventas en el canal alimentación.

«La Semana Santa de 2008 encendió todas las alarmas y en 2009 continuamos con el mismo comportamiento», explicó Gil Robles, al tiempo que adelantó que «la clave para 2010 será el comportamiento de la hostelería», e indicó que el principal foco de actuación de la Federación será promover iniciativas para elevar el consumo en este canal.

En concreto, para el presente ejercicio, la Federación prevé una nueva contracción del negocio del 10% por el mantenimiento de la crisis, unos datos que contemplan la subida de dos puntos del IVA el próximo uno de julio, hasta el 18%, pero que no incluirían una subida de los impuestos especiales, «que tendría un efecto colateral muy importante en la hostelería con un descenso en la recaudación por IRPF y por Impuesto de Sociedades».

Y es que, según esta organización, el impuesto especial es «el mayor de los costes» que afrontan los miembros de la FEBE, con un gravamen de 843 euros por hectolitro de alcohol puro, IVA aparte, lo que para una botella de whisky de 75cl. supondría una carga impositiva de 2,3 euros.

MARCA BLANCA CRECE UN 40%.

En cuanto a categorías, el retroceso ha sido homogéneo, y se mantiene el patrón de consumo «mediterráneo», en donde la clientela demanda el producto atendiendo a criterios de marca. «Por esta razón, los operadores del sector realizan inversiones ingentes para reforzar su posicionamiento», indicó Gil Robles.

En este sentido, la FEBE justificó la «mínima presencia» de la marca blanca entre la oferta licorera, pero reconoció que, «como un indicador más en tiempo de crisis», estas marcas del distribuidor tuvieron un incremento de ventas del 40%, aunque su cuota de mercado todavía no alcanza el 1%.