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MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

La incontinencia urinaria es un problema que afecta a más de 6,5 millones de personas en España, sobre todo a personas de más de 65 años, pero uno de cada tres pacientes (32%) reconoce no acudir a la consulta de un profesional sanitario «específicamente para tratar su problema», según los datos de la encuesta de percepción del paciente realizada por el Observatorio Nacional de la Incontinencia (ONI).

Según los autores de este documento, resulta «complejo» analizar las causas por las que una persona no acude en busca de ayuda profesional cuando detecta un síntoma, existiendo diversos factores a tener en cuenta. Así, de los que no acudieron al médico, la gran mayoría del grupo mayores de 65 años, un 61,8 por ciento lo atribuyeron a que creen que «es normal para la edad».

Asimismo, un 27,6% de los pacientes no acuden a la consulta por vergúenza, pese a que una información completa sobre la exploración o prueba a realizar, junto con la delicadeza de los profesionales, juega un papel vital en este punto. La cuarta parte no consulta porque considera que no le molesta y el 11,5 por ciento por miedo a las pruebas que les puedan hacer.

De aquellos pacientes que han consultado a algún facultativo, lo han hecho mayoritariamente en las consultas de Atención Primaria, considerando que han sido adecuadamente atendidos en un 66,3 por ciento de las ocasiones. No obstante, más de la mitad de los pacientes (57,5%) demanda una mayor atención por parte de las administraciones públicas.

De hecho, dicho estudio, que ha contado con 273 pacientes de más de 18 años, revela que el 77 por ciento de los encuestados reconoció estar insatisfecho con su condición patológica permanente, y un 64 por ciento asegura que la incontinencia provoca una «alteración manifiesta» de su calidad de vida, sobre todo emocional y social.

Más de la mitad de los encuestados declararon otra serie de problemas, siendo los psicológicos los que encabezan la lista (26%), seguido de los problemas con la familia (18%) y con los amigos (11%).

Además, el deterioro de la calidad de vida resulta más marcado en los pacientes de más edad, al presentar un mayor número de escapes y de mayor cantidad, puesto que tienen una mayor dependencia de su entorno. Del mismo modo, en aquellos pacientes con incontinencia urinaria de menos de 65 años uno de cada cinco (22%) ve afectada su día a día en el entorno laboral.

«UNA LIMITACIÓN Y UN OBSTÁCULO»

Todo ello supone «una limitación y un obstáculo» a la hora de realizar sus actividades de la vida cotidiana, lo que provoca incluso otras enfermedades como ansiedad, estrés, aislamiento social y depresión, según detalla el estudio.

Asimismo, los pacientes de más de 65 años advierten también de problemas dermatológicos relacionados con los problemas de higiene que una incorrecta gestión de la incontinencia puede provocar.

Según destacó el doctor Carlos Verdejo Bravo, coordinador del Observatorio Nacional de Incontinencia (ONI) y miembro del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, esta encuesta refleja la «realidad asistencial» de la incontinencia urinaria en España, que requiere «una detección más precoz de este problema, con una mayor implicación de los profesionales sanitarios y de las administraciones en su manejo».

En este sentido, sería deseable que se lograra, una «mayor sensibilización» hacia este problema de salud, un mayor reconocimiento, una mayor formación por parte de los facultativos, así como el definitivo reconocimiento de «enfermedad o proceso patológico», la puesta en marcha de «programas de información y todos aquellos mecanismos que sitúen a la incontinencia urinaria en el lugar de relevancia que merece».