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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

Las experiencias traumáticas que se bloquean en el cerebro a través de emociones, sensaciones y vivencias negativas que vienen directamente de los recuerdos almacenados, deben procesarse a través de la estimulación cerebral y convertirse en experiencias de las que aprender, según explicó la investigadora del Instituto de Investigación Mental en Palo Alto (Estados Unidos), Francine Shapiro.

Durante la conferencia de clausura del XVII Simposio Científico de la Fundación Lilly «Desde la neurobiología a la nosología de las enfermedades mentales», la profesora Shapiro, descubridora de la técnica de Desensibilización y Reprocesamiento por el Movimiento de los Ojos (EMDR, por sus siglas en inglés), aseguró que «la memoria procesada es la base de la salud mental; la no procesada, la de los trastornos».

«Lo que es útil se almacena con las emociones o las ideas. Lo que no lo es, como el temor, la ansiedad o el sentimiento de culpa, se descarta», aseveró esta experta. En este sentido, el abordaje psicoterapéutico integral de ocho fases en el que se basa el EMDR enfatiza el sistema intrínseco del cerebro de procesamiento de la información y cómo son almacenados los recuerdos en la memoria.

De este modo, lo que se pretende es acceder al recuerdo y procesarlo correctamente. El tratamiento «se ha mostrado eficaz en el abordaje de diferentes adicciones, en el dolor crónico, como el caso del síndrome del miembro fantasma, e incluso para cambiar emociones, comportamientos y respuestas físicas en aquellos que han dañado a otras personas, tales como pederastas», señaló.

ORDENAR RECUERDOS

Por su parte, el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico de Madrid y codirector del Simposio, Juan José López-Ibor, explicó que la memoria «no sólo tiene la capacidad de recoger, almacenar y evocar, sino que además cumple la función de ordenar nuestros recuerdos».

Es decir, por un lado tiene que reconocer los recuerdos como tales, como parte del pasado, y por otro darle un significado a lo que ha percibido. «En todo proceso de superación de un trauma existe una última fase que es la de la reconciliación, que es cuando uno le encuentra un sentido a los recuerdos y los desensibiliza», comentó López-Ibor.

«Desde el punto de vista social, por ejemplo, esto se hace a través de los monumentos», indicó. Por el contrario, cuando un suceso no encuentra sentido en la mente, el recuerdo vuelve constantemente, en forma de pesadillas o de reviviscencia de los síndromes de estrés postraumático, entre otras formas.