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MADRID, 07 (EUROPA PRESS)

Un programa piloto de formación en control emocional, desarrollado por la Institución Educativa SEK y la Fundación para la Comprensión Pública de la Ciencia, en colaboración con la Universidad Camilo José Cela, llegará este año a seis colegios españoles de la mano de la especialista en inteligencia emocional y directora de The Inner Resilience Program, Linda Lantieri, que transmitirá sus conocimientos a los profesores.

En un primera fase, que comenzó ayer martes 6 de abril, Lantieri junto a otros científicos educará a 50 maestros de diferentes niveles que imparten en seis escuelas españolas y que serán ejemplo para el resto de instituciones académicas. Una vez completada esta enseñanza, los profesores transmitirán las habilidades adquiridas a sus alumnos durante un periodo de tres años.

Por último, se evaluarán los resultados científicamente, observando si los jóvenes se han impregnado de competencias como la automotivación, la persistencia, el control de los impulsos, la regulación del humor y la empatía, y, si tiene éxito, se planteará una propuesta al sistema educativo español para que se aplique a todas las escuelas.

«El sistema educativo actual es el que hemos heredado de la revolución industrial, que empezaba por las matemáticas, seguía por las lenguas, las humanidades, el arte, la música y la danza, pero era un sistema focalizado a que la gente encontrara trabajo y era verdad, pero ahora estoy viendo en muchos países del mundo desarrollado que se sale del sistema educativo y los jóvenes no encuentran trabajo», señaló el presidente de la Fundación para la Comprensión Pública de la Ciencia, Eduard Punset.

En este sentido, el divulgador remarcó la necesidad del aprendizaje emocional y social y se preguntó «cómo es posible que los jóvenes no sepan distinguir entre la ansiedad y el miedo». En cuanto a la elección del sector privado para realizar la investigación explicó que se debe a que en el sector público hay una mayor burocratización y se precisa una prueba previa de que el programa va a dar resultado.

TRISTEZA POR LA MUERTE DE CRISTINA MARTÍN

Por su parte, Lantieri expresó su «tristeza» por la muerte de la alumna asesinada, Cristina Martín, a manos de una compañera en Seseña, ya que, tal y como aseguró, «cuando se producen este tipo de muertes, hay dos víctimas, la que muere y aquella que la sociedad no ha sido capaz de ayudar a tiempo».

«Cuando los niños se encuentran desbordados por sus sentimientos, no tienen más herramientas que la violencia, pero no he conocido a un sólo chaval que tras cometer un acto violento se sienta feliz, y sin embargo sí he conocido a muchos que, después de actuar así, han conocido otras muchas posibilidades», afirmó la experta.

Con la educación de las emociones, según remarcó Lantieri, los niños tienen más competencias para reconocer sus sentimientos y no dejarse sobrecoger por ellos, aprendiendo a tranquilizar su mente, de forma que cuando un joven esté muy enfadado, esto no le lleve a matar a alguien. Además, indicó que cuanto más se utilicen estas habilidades, «el cerebro responde de manera no violenta automáticamente».

Así, puntualizó que «hay otras formas de resolver los conflictos, otra manera de sentir que los niños pueden aprender pero no pegados a la televisión». «Ellos no están preparados para salir al mundo del trabajo, para ser buenos padres, maridos y mujeres», añadió, al tiempo que aclaró que «no significa que las matemáticas y el resto de asignaturas no valgan sino que no son suficientes».

En la misma línea, la directora general de la Institución Educativa SEK, Nieves Segovia, apuntó que «es un momento clave para pensar en transformar el paradigma docente y preparar a los alumnos para una sociedad incierta, que se parece muy poco a aquella en la que creció la generación anterior». No obstante, para conseguir el objetivo es necesario, según destacaron, «el apoyo de las escuelas y de los hogares».