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MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Facua-Consumidores en Acción ha lanzado una campaña para informar a los usuarios sobre los principales problemas que pueden encontrarse durante las vacaciones, fomentando así «que conozcan y defiendan sus derechos».

En este sentido, la asociación demandó a las autoridades que «mejoren e intensifiquen» sus protocolos de inspección y que «sancionen de forma contundente» las irregularidades en determinadas actividades donde las reclamaciones se incrementan durante el verano, como el sector aéreo, la hostería o las compañías de alquiler de vehículos.

Así, en caso de que el precio anunciado al usuario no coincida con el que oferta la agencia de viajes, la asociación recuerda que existe derecho a reclamar, a pesar de que sea «una práctica habitual en todo el sector».

Por el contrario, las compañías sí que pueden aumentar el precio del billete de avión debido a la subida de combustible, siempre que el contrato recoja esa posibilidad y falten más de 20 días para el vuelo, aunque aún así el usuario tiene derecho a exigir que le acrediten dicha subida en caso de que el incremento sea desproporcionado.

Ante la cancelación de un vuelo, la aerolínea está obligada a rembolsar el billete en determinados casos, o bien conducir al pasajero a su destino «de la manera más rápida posible».

En este último supuesto, la compañía deberá ofrecer en todo momento comida y bebida a los afectados, haciéndose cargo del coste de alojamiento y correspondiente transporte si se hace necesario pernoctar.

Asimismo, el usuario tiene derecho a una compensación económica, que varía en función de la distancia que hubiera de recorrer el vuelo cancelado, y puede verse reducido en función del tiempo de retraso al punto de destino.

DENEGACIÓN DE EMBARQUE.

De producirse una situación de «overbooking», la compañía deberá pedir voluntarios que renuncien a su vuelo a cambio de ciertas compensaciones, así como dar a elegir entre el derecho de reembolso y los medios de transporte alternativos.

Los retrasos –salvo en caso de fuerza mayor– se rigen por las mismas obligaciones de asistencia que las cancelaciones y el «overbooking», mientras que las pérdidas de equipaje conllevan compensaciones en función del peso de las maletas, hasta un máximo de 1.100 euros, independientemente de las posibles reclamaciones por daños morales.

Una vez en el destino, el usuario puede encontrarse con que el hotel está completo pese a tener reserva, ante lo que le asiste el derecho a ser alojado en otro establecimiento de la misma o superior categoría y bajo las mismas condiciones de reserva.

Si, por el contrario, el problema reside en las posibles deficiencias del hotel, se puede solicitar ser cambiado a otra habitación de igual o superior categoría, o en su defecto a aplicar una disminución proporcional del precio en función del perjuicio que ocasionen tales deficiencias.

En caso de no cumplirse las condiciones ofertas, la agencia de viajes o el prestador del servicio debe proporcionar «una solución adecuada e inmediata», como el cambio de hotel si la categoría es inferior a la contratada, o la realización de excursiones alternativas si éstas son canceladas.

PROBLEMAS POR LOS SUPLEMENTOS.

La normativa vigente establece que en toda la información facilitada al consumidor sobre el coste de los servicios se dará el precio final completo, por lo que el contrato del viaje o el folleto informativo –que se considera parte del contrato– tendrá que contener por escrito la información relativa a los servicios incluidos en el coste.

Además, las agencias de viajes están obligadas a facilitar al consumidor teléfonos de información nacional e internacional para contactar durante el transcurso del viaje en caso de que sea necesario.