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MADRID, 02 (EUROPA PRESS)

Durante el verano, el aumento de las temperaturas puede propiciar que se pierda hasta un 2 por ciento del peso corporal a través de la sudoración antes de que el organismo dé la señal de alarma generando la sensación de sed, según explica el coordinador de investigación de la Cátedra de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, el profesor Javier López Román.

La cantidad de sudor que produce un ser humano depende de múltiples variables como el sexo, la edad, las condiciones ambientales, el nivel de entrenamiento físico. En este sentido, el profesor López explica que el hombre suda más que la mujer, los niños sudan menos, se suda más en condiciones de elevada temperatura y humedad ambiental y se suda más y se comienza a sudar antes cuanto mejor entrenamiento aeróbico ha desarrollado el deportista.

«Algunos autores consideran que la perdida por sudor en condiciones muy desfavorables puede llegar hasta los tres litros por hora, algo que en una persona que pesase 75 kilos supondría una pérdida de peso del 4 por ciento», indica este experto. Por este motivo, los especialistas insisten en que el consumo regular de líquidos siempre sin esperar a que aparezca la sed.

Respecto a la actividad física en verano, los expertos recuerdan que la deshidratación (pérdida de agua del organismo) que se produce durante la realización de un ejercicio físico se debe principalmente al sudor. El componente principal del sudor es el agua; por tanto sudar en abundancia es sinónimo de perder agua en abundancia, indican.

No obstante, el agua no es el único componente del sudor. Los electrolitos (sodio, potasio y cloruros) también forman parte de los componentes del sudor. En este sentido, los especialistas subrayan que el ser humano es el único mamífero que «suda» electrolitos; el resto de animales solo sudan agua. De hecho, el sabor salado del sudor se debe a esos electrolitos que forman parte de su composición.

En referencia a la hidratación durante la práctica de ejercicio físico, como recomendación general, y en condiciones de temperatura y actividad física moderada, los adolescentes a partir de 14 años, los adultos y los ancianos deben tomar entre 2 y 2,5 litros de agua, una ingesta recomendable tanto para hombres como para mujeres. Las mujeres embarazadas deben incrementar en 300 mililitros al día su ingesta de agua y las que se encuentren en periodo de lactancia deben aumentarla en 700 mililitros.