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MADRID, 15 (EUROPA PRESS)

La depresión afecta a más de 50 millones de personas en Europa pero, según un estudio de la Asociación Europea de la Depresión (EDA, en sus siglas en inglés), hasta el 30 por ciento de estos pacientes cree insuficiente el apoyo que reciben de sus familiares y los profesionales sanitarios.

Así lo ha asegurado el doctor Juan Mendive, representante español de la EDA y responsable de la organización del Día Europeo de la Depresión, que se celebra este viernes bajo el lema «Depresión: no más soledad, estamos junto a ti».

Los resultados de este estudio internacional, en el que participaron más de 7.000 personas, mil de ellos españoles, revelaban que entre el 11 y 12 por ciento de a los que se les había diagnosticado una depresión reconocía no haber recibido «nada o casi nada» de apoyo por parte de sus familiares y de los profesionales sanitarios.

Además, un porcentaje algo mayor, entre el 14 y el 18 por ciento, admitía que sí que había recibido apoyo pero, en cualquier caso, «había sido poco», mientras que el resto decía que recibieron «mucho o bastante» atención por parte de sus familiares y los médicos.

«Esta falta de apoyo es la que hace que muchos pacientes vivan la enfermedad aislados, en soledad, pese a que los demás piensan que están atendidos», lamenta Mendive.

El presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, Jerónimo Saiz, ha reconocido que parte de esta soledad está provocada en parte por el «infradiagnóstico» que sufren muchas de ellos. De hecho, la mitad de los enfermos deprimidos no llegan a recibir el tratamiento correcto que precisarían.

Según este experto, esto sucede porque «los síntomas que manifiestan son de la esfera física», como dolores de cabeza, mareo, pérdida de energía, y acuden a médicos de Atención Primaria o especialistas pero no son explorados más en profundidad.

Como ha recordado el presidente de la SEP, la depresión abarca tanto casos graves, con alto grado de suicidio, presencia de delirio, necesidad de hospitalización, y formas que alternan tristeza con euforia (depresión bipolar); pero también hay casos menores en los que aparece la tristeza, pérdida de interés por las cosas, ideas de autorreproche o culpa, disminución de autoestima, pérdida de apetito, culpabilidad, fatigabilidad.

Por ello, añade Saiz, «falta tiempo y un entorno favorable para llegar a entrevistas que sean capaces de desvelar lo que hay debajo de estos síntomas físicos».

TRATAMIENTO INADECUADO

Por otro lado, también hay otras veces en que, una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento recomendado no es el debido, tanto por la prescripción, la duración o el tipo de tratamiento seleccionado.

Además, Jerónimo Saiz ha reconocido que también «se están diagnosticando como depresión trastornos que no lo son», algo que sucede porque «la vida se ha medicalizado en exceso, el término se ha hecho coloquial y se aplica a los malestares de la vida común, como cosas que no salen bien o épocas más difíciles que otras».

«Realmente estamos haciendo un enfoque de un problema que no es el adecuado», reconoce este experto, lo que favorece que en la sanidad pública se sobrecarguen los servicios de atención psicológica y psiquiátrica, «restando recursos a los casos más graves que son los que más los necesitan».

Por su parte, el presidente de la asociación Alianza para la Depresión, Jaime Smith, ha reconocido que «la soledad es de las principales causas de la depresión» y, según añade, el aumento de casos de este trastorno está provocado porque «nadie nos ha enseñado a vivir».