.

VALENCIA, 13 (EUROPA PRESS)

España se sitúa a la cabeza de los países europeos en consumo de marca de distribuidor, con una cuota del 40% sobre el total de las ventas, y también lidera las diferencias de precio entre la marca blanca y la marca de fabricante, con un 43% de variación, según se desprende del III Centro de Competitividad e Innovación de los Fabricantes de Alimentación, elaborado por Improven tras estudiar 78 empresas de tamaño medio.

Según este informe, el año 2010 se ha caracterizado para el sector de la distribución por el descenso del consumo, del 2% en el caso de los hogares y del 11% en el canal «horeca».

Este entorno ha provocado, como ya se apuntaba en los estudios anteriores de Improven, una tendencia a la «desaparición de empresas fabricantes de alimentación poco competitivas», tendencia que, según la consultora, seguirá durante 2011 y 2012.

El 60% de las empresas fabricantes de alimentación cuentan con una «posición débil» en el mercado entre la marca líder y marca de distribuidor y esto provocará «cambios importantes» en el sector.

Ante este escenario, «el gran objetivo de los fabricantes de alimentación de marca líder debe ser ganar tamaño que les permita posicionar su marca, invertir en I+D y generar economías de escala», según ha comentado el socio director de Improven y responsable del estudio, Alfredo Bru.

Sin embargo, Bru ha advertido de que «conseguir incrementar el tamaño es difícil en la actualidad por la coyuntura económica, el incremento de marca de distribuidor, la elevada competencia y una tendencia a la reducción de surtido en la gran distribución». Ante esta situación, «se puede mejorar el posicionamiento estratégico de las empresas con fusiones y adquisiciones», ha comentado.

Alfredo Bru ha explicado que, en la mayoría de las categorías, «existen dos o tres grandes jugadores que dominan las ventas del sector y que suelen ser los fabricantes de las marcas líderes y los líderes en marca de distribuidor».

En el 80 por ciento de los sectores analizados por Improven, el 60 por ciento de la facturación está concentrada en un máximo de seis empresas. «Por ello, el reducido tamaño del resto de las empresas disminuye su competitividad y deben tomar decisiones estratégicas para asegurar su viabilidad y resultados futuros», ha resaltado Bru.

En este sentido, el estudio concluye que las empresas que se han integrado con otras compañías para crecer mejoran sus resultados un 27 por ciento respecto a la media, lo que demuestra las «grandes oportunidades» en este sentido.

Pero, además de «movimientos estratégicos», también hay «mucho trabajo por hacer en la gestión interna de las empresas», ya que en las empresas estudiadas, se observan diferencias de resultados superiores a 12 puntos porcentuales en compañías de la misma categoría entre las mejores y las peores.

«De nuestra experiencia en procesos de mejoras de gestión, se puede establecer como promedio de mejora derivada de la implementación de las mejoras prácticas 6,5 puntos de impacto en la cuenta de resultados», ha asegurado Alfredo Bru.

EMPRESA GLOBAL

El estudio también demuestra la importancia de ser una «empresa global», pues la tasa de crecimiento de estas empresas es un 41 por ciento mayor de las que no lo son. Sin embargo, también señala que llevarlo a la práctica es difícil ya que el 61 por ciento de las empresas medianas estudiadas ha fracasado en su «aventura internacional».

El estudio concluye que las «claves del éxito» en el proceso de internacionalización son «modelo de negocio validado, asignación de personas clave, estructura organizativa preparada, modelo de negocio exportable, conocimiento del cliente internacional, asignación de recursos económicos y cambio cultural».