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MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

Representantes de las asociaciones vecinales de distintas partes del país se han concentrado este viernes frente a la sede de la Asociación Española de la Industria Eléctrica (Unesa) para reclamar un debate abierto en el establecimiento de los precios de la luz.

Esta concentración supone «el pistoletazo de salida» a una campaña de movilizaciones, tras la última subida del 9,8 por ciento en el recibo de la luz en enero.

Las asociaciones vecinales exigen que se abra un debate y la constitución de una mesa de negociación en la que estén presentes los diferentes actores sociales –«y no sólo el Gobierno con las empresas eléctricas»– y que se pueda fijar un precio «razonable para las familias».

Y es que las asociaciones recuerdan que la tarifa de la luz se ha encarecido en los últimos dos años y medio un 31 por ciento, «muy por encima del IPC y de la actualización de los salarios».

APUESTA POR LA PROGRESIVIDAD

Las propuestas pasan por establecer un criterio de progresividad a la hora de pagar el gasto energético, pues según los cálculos que manejan, las economías domésticas –que consumen el 48 por ciento de la electricidad– pagan el 75 por ciento del total facturado.

«Entendemos que no es lo mismo el kilowatio que paga una familia en su casa para una lavadora que el que usa para un foco que alumbra por la noche una piscina en un chalet de Las Rozas», ha señalado el secretario de la Confederación de Asociaciones Vecinales de Cataluña y miembro de la CEAV, Julio Molina.

«El mercado está controlado por parte de las empresas. El Gobierno dice que no, que está poniendo lo posible para que no se controle, pero a la hora de la verdad las fluctuaciones siempre están relacionadas con ese mercado», ha manifestado el presidente de la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV), José Vicente Vellín.

Consideran que este incremento no es casual, sino que la subida estaba planificada para «acercar el precio de la luz al precio del mercado con el fin de tapar el déficit tarifario».

«Sabemos que tener que pagar un déficit tarifario, que no entendemos, pero sabemos que lo tenemos que pagar, pero entendemos que no es el momento para que lo paga la ciudadanía», ha proseguido Vellín, que recuerda que se trata de un servicio «básico, no de lujo».

En la concentración de esta mañana una representación de los convocantes ha tratado de reunirse con la patronal sin éxito. Molina ha declarado que les han dicho que «no toca». «No va con ellos. Ellos nos están robando con la complicidad de los gobiernos, pero no va con ellos», ha acusado.

Frente a las puertas de Unesa se acusaba duramente a las empresas eléctricas. Molina las calificaba de «puras mafias» y acusaba de complicidad al Gobierno y patronal por estar «pagando los favores de las privatizaciones unos a otros», haciendo referencia a la pertenencia en las empresas de antiguos cargos de la Administración.

De hecho, una pancarta rezaba, sobre los rostros de los ex presidentes Felipe González y José María Aznar «Desenchufar para ahorrar». Otras proclamas eran «Con estas tarifas se me funden los plomos» o «No a la subida de la luz. Las eléctricas, mafias empresariales».

A pesar de que se han reunido en los últimos cuatro meses dos veces con el Ministerio de Industria y por ello se sienten «escuchados», Vellín ha manifestado que nadie les ha indicado que esta progresividad «vaya a dar lugar a una pérdida».

Los manifestantes aseguran que esa progresividad no va a suponer pérdidas para el Estado, ya que «el que más consume tendría que pagar mucho más y el que consume lo básico pagaría lo mínimo, pero tampoco con mucha diferencia».

Los congregados comentaban indignados que las subidas de la luz estaban muy por encima de la subida del IPC, y por ello exigían al Gobierno que «controle» estas subidas. «No puede subir el recibo de la luz más que el IPC, y punto. Cada uno que se arregle como se tenga que arreglar», ha dicho Vellín.

Las subidas tarifarias suponen para el presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), Nacho Murgui, «cargar sobre los hombros de los trabajadores las consecuencias de la crisis». «Al final siempre los paganinis somos nosotros», se lamentaba.

Murgui anunciaba que las subidas se iban a seguir produciendo y por ello reclamaba la participación ciudadana. «Entendemos que es un motivo para que la ciudadanía se movilice», ha dicho. «Depende en buena medida de la gente que se movilice y de la presión que se haga. Con todos los intereses que hay en juego, sin una presión fuerte en la calle no se van a sentar a negociar», ha agregado.

Asimismo, ha lamentado que el papel que está jugando la Comunidad de Madrid en este aspecto «está siendo nulo». «En este aspecto no hay Gobierno regional», ha comentado, porque, aunque no influye de forma directa en las subidas, ha animado al Ejecutivo a «hacer uso de sus competencias en los que sí tiene».

Para Murgui, la implicación y el compromiso de los partidos y los gobiernos se entiende en la «escala de prioridades» que tengan. «Esto lo que indica es que es la ciudadanía la que tiene que ponerse en marcha», ha valorado.