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MADRID, 04 (EUROPA PRESS)

Durante el periodo menopáusico, el descenso de la producción de hormonas y la medicación administrada tienen su efecto sobre la salud bucodental, ya que puede incrementar el riesgo de sufrir ardor o sensación de boca seca, según ha indicado la cirujano dentista y directora general de la Clínica Benalal de Madrid, Carolina Benalal.

El descenso de la producción de hormonas y la medicación «alteran» la fisiología ósea de todo el organismo, incluida la boca, y «provocan» modificaciones en las encías y en la mucosa bucal, que «en ocasiones hacen necesarios implantes bucales y cirugía de injertos para grandes reconstrucciones», explica Benalal.

«Estos problemas afectan a un número reducido de personas, pero los síntomas suelen ser los mismos para todas», detalla Benalal. En concreto, el «más frecuente» es el síndrome de ardor bucal, que «causa un ardor intenso y una sensación de quemazón y afecta principalmente a la lengua, los labios y las encías».

La xerostomia o sensación de boca seca es «bastante común», ya que el descenso de hormonas hace que las glándulas salivales «rebajen» su nivel de secreción, lo que puede derivar «en problemas para masticar, tragar, o incluso hablar», detalla la odontóloga.

Asimismo, como consecuencia del envejecimiento óseo, otro porcentaje considerable de mujeres sufren gingivitis descamativa, lo que, como explica Benalal, «ocasiona una separación de las capas externas de las encías dejando al descubierto las terminaciones nerviosas y provocando la aparición de caries».

Por otro lado, un problema «añadido» y cada vez más frecuente es el que causa el uso de la medicación para prevenir la osteoporosis, muy utilizada en mujeres posmenopáusicas. A este respecto, Benalal indica que «los Bisfosfonatos utilizados para frenar la reabsorción ósea excesiva y prevenir complicaciones como las fracturas de cadera, paradójicamente alteran la fisiología de los huesos de la mandíbula y dificultan la cicatrización de esta zona cuando se somete a un paciente a procedimientos odontológicos invasivos, como la cirugía de implante».

«Por eso -prosigue la especialista- es necesario que se establezca una vía de comunicación fluida entre el odontólogo y el médico que se ocupa de la terapia sustitutiva y que los pacientes que utilicen esta medicación hagan saberlo al profesional encargado de su salud bucodental».

PREVENCIÓN

En el caso de sufrir sequedad o ardor bucal, la doctora recomienda potenciar la hidratación de las mucosas bebiendo «por lo menos» dos litros de agua al día. Y si la situación es «extrema», la mejor solución, a su juicio, es evitar los alimentos ácidos o frutos secos como las nueces, que aumentan el escozor bucal, y recurrir a las «salivas artificiales», generadas al masticar chicle después de las comidas, puesto que aumenta la salivación natural y ayudará a prevenir caries.

Para aquellas mujeres que sufran un problema persistente, Benalal recomienda «utilizar férulas de descarga para los casos derivados del bruxismo, evitar las prótesis removibles, ya que aceleran la pérdida del hueso, y reponer lo antes posibles las piezas ausentes».