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MADRID, 04 (EUROPA PRESS)

En general, los niveles de estrés en la población «son moderados y el grado de satisfacción es positivo», aunque el proceso de adaptación de la persona inmigrante a un nuevo contexto «exige esfuerzos» y, en ocasiones, la vulnerabilidad que produce el estrés puede «provocar la aparición de sintomatología depresiva, somática o ansiosa».

Así lo ha puesto de manifiesto, con motivo de la celebración del XIX Curso de Actualización en Psiquiatría, la doctora en Psicología Social y profesora de la UPV/EHU, Ainara Arnoso, que ha especificado los factores de riesgo que afectan al bienestar mental de la vida del inmigrante.

«La sensación de pérdida, dolor, culpabilidad y vergúenza, un estado de inconsciencia con respecto a la decisión tomada, una sensación de añoro, la ausencia de la familia o de la expectativas de formarla, los conflictos conyugales o con los hijos son algunos de los factores de riesgo», detalla Arnoso

A ellos se suma, según la experta, «el estrés derivado de llegar a otra cultura, la pérdida de redes sociales, la marginalidad y los cuadros de intolerancia derivados de la mismas, el desempleo y un menor estatus laboral, la pobreza o el hecho de que se trate de una emigración forzada».

Pese a ello, la psicóloga puntualiza que la mayoría de los inmigrantes presentan «niveles de estrés moderados» y destaca la acción positiva de algunos programas dirigidos a mejorar el proceso de adaptación del inmigrante y el abordaje de la dimensión emocional.

Por su parte, el presidente de la Asociación Vasca de Salud Mental, Iñaki Márquez, entiende que «inmigrar es un elemento estresante pero no es una enfermedad. El duelo migratorio no es patológico salvo complicaciones».

«La amenaza -prosigue el experto- depende del contexto social y cultural vivido en el país de acogida dado que se trata, más bien, de una situación de cambio con sus ventajas y sus oportunidades, sus elementos favorables y su lado oscuro con estrés y duelos acompañantes, y todo ello se traduce en «trastornos» adaptativos o en situaciones desadaptativas lo cual puede necesitar intervenciones psicosociales lo que es muy distinto a actuaciones médicas».