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MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) toma cada año más de mil muestras de alimentos de origen vegetal y animal para analizar los niveles de residuos de plaguicidas que contienen, si bien apenas el 1 por ciento supera los niveles máximos establecidos por las autoridades europeas.

Así lo han asegurado diferentes responsables de este organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, durante una jornada organizada en colaboración con el Foro InterAlimentario, en la que se ha destacado la legislación y control que existe en España sobre esta materia a fin de proteger la salud de los ciudadanos.

En este sentido, y según los últimos datos disponibles, la AESAN tomó en 2009 un total de 1.568 muestras de alimentos, la mayoría de frutas y hortalizas (961), productos de origen animal (304), cereales o productos procesados, de los cuales en apenas 23 se detectaron residuos de plaguicidas en niveles superiores a los recomendados.

Según ha explicado Jesús Martín, de la Subdirección General de Coordinación de Alertas Sanitarias y Programación de Control Oficial de la AESAN, estos niveles de residuos superiores se han encontrado en piñas, manzanas, peras, plátanos, uvas de mesa, mandarinas, melocotones, calabacines, coliflores, pimientos, acelgas o lechugas, tanto frescos como congelados.

El porcentaje de muestras con niveles de residuos por encima de lo permitido es «bastante pequeño» en comparación con el total de muestras analizadas, reconoce este experto, quien achaca estos excesos a «fallos en el autocontrol».

No obstante, resalta que algunos alimentos pueden superar los niveles máximos de residuos permitidos pero «poder comerse sin ningún problema», dado que existe un margen de incertidumbre.

En cualquier caso, este alto porcentaje de seguridad es posible gracias al control «cada vez más exhaustivo» que se realiza en todo el proceso de la cadena alimentaria, ya que se analizan igualmente los plaguicidas utilizados a fin de medir el riesgo que pueden conllevar para la salud, tanto a nivel agudo como crónico.

Según ha recordado el miembro de la Subdirección General de Gestión de Riesgos Alimentarios de la AESAN, Victorio Teruel, «la salud pública ha de primar sobre el interés de la protección fitosanitaria».

De este modo, «es necesario velar por que tales residuos no estén presentes en niveles que supongan un riesgo inaceptable para los seres humanos».

Para reforzar esta protección, el Gobierno esta preparando diversos decretos para regular el uso de estos productos en la producción agrícola. Además, en los últimos años se han reducido el número de plaguicidas autorizados en la Unión Europea, pasando de unos 1.200 en 1993 a apenas 380 materias activas en la actualidad.