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MADRID, 05 (EUROPA PRESS)

Sólo un 45 por ciento de los españoles sabe qué es la artritis reumatoide y su grado de conocimiento, en cualquier caso, es superficial, según destaca el miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Reumatología (SER), Santiago Muñoz, durante la presentación del libro “Artritis Reumatoide. Información actualizada para pacientes y familiares”, editado por ConArtritis y UCB Pharma con el aval de la SER.

En las consultas “tenemos poco tiempo para informar a los pacientes”, reconoce Muñoz, que asegura que este “déficit” es especialmente importante en el paciente recién diagnosticado, ya que surge un “aluvión de preguntas y necesidades emocionales que no se pueden resolver en los 15 o 20 minutos que dura una consulta”.

Por tanto, “este libro viene a suplir ese déficit”, que en muchas ocasiones, “puede llegar a provocar cuadros de angustia, miedo o depresión en el paciente”. Asimismo, y como añade el presidente de la Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis), Antonio I. Torralba, ofrece “información veraz y contrastada”, frente a la cantidad de información que circula en Internet que muchas veces puede ser “ficticia o exagerada”.

Por su parte, el reumatólogo del Complejo Hospitalario de Jaén y asesor médico de ConArtritis, Manuel Romero Jurado, indica que un documento de estas características puede ser útil para aumentar la adherencia al tratamiento por parte del paciente.

AUMENTARÁ LA ADHERENCIA AL TRATAMIENTO

“Cuando el paciente está bien informado sobre la medicación y sus efectos adversos y tiene resueltas todas sus dudas, va a ser más confiado y se va a adherir completamente al tratamiento”, asegura Romero Jurado. “No sólo aumenta la adherencia al tratamiento, sino la seguridad del paciente, que es consciente de los pros y los contras”, añade Muñoz.

Asimismo, los expertos confían en que la publicación de esta obra pueda ayudar al fomento del diagnóstico precoz, ya que como explica Romero Jurado, “existe una ventana de intervención terapéutica de tres o cuatro meses”. Si el paciente comienza a tratarse en ese periodo de tiempo “se puede evitar el daño articular”.

Y es que, aunque esta patología “no se puede prevenir si se puede detener. El objetivo es que el paciente esté en absoluta remisión de la enfermedad”, asegura Romero. Una finalidad para la que, como apunta Torralba, “son claves la corresponsabilidad de los pacientes y la confianza en el especialista”.

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica, de naturaleza autoinmune, caracterizada por manifestaciones en las articulaciones (como dolor, tumefacción y rigidez) y la presencia de síntomas generales (como cansancio, sensación de malestar, fiebre, ligera inapetencia y pérdida de peso corporal).

Además, con el paso del tiempo es común la aparición de algunas manifestaciones extraarticulares, es decir, que afectan a sectores del organismo no relacionados con las articulaciones (como la piel, los vasos sanguíneos, el corazón, los pulmones, los ojos y la sangre). En las fases avanzadas, y en ausencia de tratamiento, la enfermedad puede causar limitaciones físicas y un marcado deterioro de la calidad de vida.

La AR es mucho más frecuente en el sexo femenino que en el masculino, (con una relación de tres a uno), y en general, aparece en personas adultas mayores, aunque puede iniciarse en cualquier etapa de la vida y afectar a cualquier persona, con independencia de la raza, el sexo y los hábitos de vida.