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BRUSELAS, 8 (EUROPA PRESS)

Los Veintisiete han aprobado hoy aplicar controles más estrictos sobre las importaciones de alimentos y piensos procedentes de Japón con el objetivo de evitar que partidas contaminadas por radiación lleguen al mercado comunitario.

Bruselas ha subrayado que se trata de medidas “cautelares” y que en cualquier caso las pruebas realizadas hasta la fecha por los Estados miembros a las importaciones de alimentos japoneses registran niveles “insignificantes” de contaminación, “muy por debajo” de los máximos autorizados. Además, las autoridades del país han informado de que no se han exportado productos de las regiones afectadas.

El pasado 24 de marzo la Unión Europea ya decidió reforzar los exámenes de contaminación sobre estos productos, en especial de los procedentes de las doce prefecturas más próximas a la central siniestrada de Fukushima, pero ahora prevé equiparar los niveles máximos permitidos por las autoridades niponas, más estrictos en el caso del cesio.

Ahora, el comité de gestión de la UE, formado por expertos de los 27, ha decidido reducir a 500 bq/kg el nivel máximo autorizado de contaminación por cesio, de los 1.250 bq/kg autorizados hasta ahora. El máximo de yodo 131 autorizado se mantendrá en los 2.000 bq/kg aprobados en marzo. Además se introduce en los controles la búsqueda de estroncio con 750 bq/kq como nivel máximo tolerado.

Hasta la fecha, los Estados miembros someten a un examen aleatorio a al menos el 10% de los alimentos importados de las cuatro regiones más problemáticas para confirmar que no están contaminadas, dado que ya cuentan con un certificado de Japón acreditando que no suponen un riesgo para la salud. Los controles se realizan a al menos un 20% de los productos importados del resto del país.

Los niveles que establece el reglamento comunitario son “totalmente seguros para el consumidor”, según defienden fuentes comunitarias que explican que se trata de límites “basados en datos científicos”.

El refuerzo de los controles es una medida “coherente” y “temporal” en respuesta a la crisis nuclear de Japón y está sometida a revisión mensual por los Estados miembros, aunque podría modificarse con más frecuencia. “Si los Estados miembros lo piden y si es necesario, podemos ir más allá en el reglamento”, añaden las fuentes.

Además, el Ejecutivo comunitario no descarta revisar el reglamento comunitario para hacer permanentes los cambios en los niveles máximos permitidos o fijar otros, como una de las “lecciones aprendidas” del caso japonés. En cualquier caso, esta decisión se producirá después de una “evaluación adicional” que se realizará “antes del 30 de junio”.

Las importaciones de alimentos japoneses al mercado comunitario apenas representa un volumen de 187 millones de euros en productos agrícolas y 29 millones en pesqueros, y España no está entre los principales importadores, que son Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Bélgica y Francia.