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FEDE pide información reglada para los sanitarios, para que informen adecuadamente a los pacientes

MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

Las enfermedades cardiovasculares y renales son, como recuerda el presidente de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE), Ángel Cabrera, las principales patologías asociadas a la diabetes, por encima de las amputaciones no traumáticas y la ceguera.

En este sentido, las enfermedades cardiovasculares constituyen la “principal causa de muerte” asociada a la diabetes. De hecho, las personas con diabetes tipo 2 presentan hasta “cuatro veces más probabilidades” de sufrir un infarto de miocardio o un ictus que las personas que no tienen diabetes.

Así, un 45 por ciento de las hospitalizaciones por un infarto de miocardio presenta diabetes confirmada o diagnosticada anteriormente. Por su parte, “alrededor del 20 por ciento” de los diabéticos padece enfermedad renal, una relación bidireccional que hace que entre el 9 y el 10 por ciento de los pacientes renales desarrolle diabetes.

Asimismo, la diabetes se asocia a otras patologías y es “la primera causa prevenible de ceguera en adultos, la primera causa de amputaciones no traumáticas y la cuarta causa de muerte prematura en mujeres y la octava en hombres”, indica Cabrera en declaraciones a Europa Press.

Esta situación, se debe en gran medida a que el paciente diabético “no está diagnosticado adecuadamente”, ya que “no sólo necesita que se le recete tratamiento y se le aconseje practicar ejercicio físico, sino que se le haga consciente de la gravedad de su enfermedad”.

“Es difícil que, debido a la falta de tiempo por parte del profesional sanitario, el paciente salga con una sensación de gravedad”, lo que, a su vez, “dificulta la adherencia al tratamiento” y acaba desencadenando la aparición de estas patologías asociadas.

FORMACIÓN REGLADA DEL PROFESIONAL SANITARIO

Por ello, desde FEDE solicitan a Sanidad, con motivo de la conferencia “Salud cardiovascular: la diabetes y sus factores de riesgo”, que garanticen la “formación reglada de los profesionales sanitarios” para asegurar una “adecuada información diabetogénica” de estos pacientes.

Otro de los problemas de la diabetes es, en opinión de Cabrera, el infradiagnóstico. Esta patología afecta en el mundo a aproximadamente 285 millones de personas y, de ellas, “cerca del 50 por ciento” no sabe que la padece. En España esto se traduce en que “un millón y medio de diabéticos no está diagnosticado”.

Un diagnóstico tardío de la patología provoca el desarrollo de estas complicaciones asociadas y viene determinado, como reivindica Cabrera, por la “paralización” de la Estrategia Nacional de Diabetes. “Lamentablemente el ministerio no está haciendo su labor de árbitro y muchas comunidades autónomas se van de “rositas”, denuncia.

Esta falta de diagnóstico precoz “acorta la vida del propio paciente, repercute en su calidad de vida y aumenta además el gasto sanitario”, prosigue Cabrera, quien sentencia asegurando que “tenemos una Sanidad de intervención, pero que hace falta una Sanidad de prevención”.

FALTA DE EQUIDAD ENTRE COMUNIDADES AUTÓNOMAS

Por otro lado, otra de las reivindicaciones de la FEDE es la falta de equidad en la asistencia sanitaria del paciente diabético. En este sentido, Cabrera pone de manifiesto que las cifras del gasto sanitario por paciente son “completamente diferentes” en las distintas comunidades autónomas.

En concreto y según datos facilitados a Europa Press por FEDE, País Vasco, Navarra y Asturias se sitúan a la cabeza con un gasto por paciente y año de 1.563, 1.528 y 1.495 euros, respectivamente. A ellas les sigue Extremadura con 1.390, Aragón con 1.364, Castilla y León con 1.348, La Rioja con 1.347, Murcia con 1.346 y Cataluña con 1.292.

Seguidamente se sitúa Castilla-La Mancha con una inversión de 1.283 euros, Galicia con 1.266, Cantabria con 1.232 y Canarias con 1.135. Finalmente, a la cola se encuentran Andalucía, Madrid, Valencia y Baleares, donde el gasto por paciente y año es de 1.121, 1.103, 1.078 y 1.000 euros, respectivamente.

“No puede haber ciudadanos de primera, segunda y tercera, dependiendo de donde resida cada uno y no puede ser que, en mismo país, un sistema sanitario sea tan desigual”, sentencia Cabrera que, recuerda, que existen también “grandes diferencias” entre provincias.