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MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

Entre el 15 y el 30 por ciento de los pacientes hospitalizados presenta un cuadro de hiponatremia o disminución de los niveles de sodio en plasma, un trastorno hidroelectrolítico que provoca falta de concentración, cansancio, irritabilidad o cefaleas y puede derivar en un cuadro potencialmente mortal, asociándose a una mortalidad entre 40 y 60 veces superior que la de las personas normonatrémicas.

Diversas investigaciones asocian este problema también a un mayor riesgo de sufrir caídas y fracturas. Un estudio comprobó que 1 de cada 4 pacientes con este trastorno en su forma más leve se había caído recientemente. Otro confirmó que, en los pacientes con una hiponatemia leve, la frecuencia de fractura ósea se triplica respecto al resto.

Según el doctor Carles Villabona, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de Bellvitge en Barcelona, «con estos datos, lo normal sería estar hablando de un problema conocido y tratado». «Sin embargo, la hiponatremia pasa desapercibida y sin diagnóstico», dice.

Este trastorno ha sido uno de los temas que se ha abordado en el 53 Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), celebrado en Santiago de Compostela la semana pasada.

Para la doctora Isabelle Runkle, del servicio de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición del Hospital Universitario Clínico San Carlos en Madrid, «el sodio es un valor incluido de forma regular en las analíticas que se hacen a todos los pacientes que ingresan y a los que están en los centros hospitalarios».

No obstante, «en un número importante de enfermos ya se registran niveles bajos en el momento del ingreso, que deberían alertar sobre el riesgo de complicaciones, pero en muchas ocasiones no se le presta atención hasta que se produce, en el peor de los casos, una complicación neurológica».

«Incluso se adoptan medidas sin tener en cuenta este valor, como por ejemplo la administración de líquidos, que pueden tener un efecto contraproducente, al estar contraindicada y puede llevar a un empeoramiento de la hiponatremia con consecuencias neurológicas importantes», añade.

Por ello, estos endocrinólogos ponen énfasis en la necesidad de reconocer que las hiponatremias, tanto la de carácter más leve como las más severas, son marcadores de morbi-mortalidad. Así, es preciso diagnosticarlo y tratarlo de forma correcta «sobre todo porque, actualmente, podemos evitar sus consecuencias», subraya Villabona.

Según Runkle, «esto no era así hasta hace pocos años». «Contábamos con tratamientos que nos permitían tratar algunos pacientes pero, en otros casos, sólo lográbamos una respuesta parcial o las terapias resultaban difíciles de mantener a medio y largo plazo, por lo que la comercialización de una nueva familia de medicamentos, los vaptanes, ha abierto nuevas perspectivas en el manejo de la hiponatremia», señala.

«Samsca» (tolvaptán) es el primer y único tratamiento específico de la hiponatremia asociada al Síndrome de la Secreción Inadecuada de la Hormona Antidiurética, conocido como SIADH. El 40 por ciento de los casos de hiponatramia está asociado al mismo.

Este fármaco actúa inhibiendo el receptor de la vasopresina, dando lugar a la eliminación de agua libre de solutos e incrementado la concentración del sodio sérico de una forma eficaz y controlada.