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BARCELONA, 31 (EUROPA PRESS)

Más de un 70 por ciento de los hijos de progenitores fumadores están expuestos al humo del tabaco, según el estudio Bibe de la Conselleria de Salud de la Generalitat catalana, basado en el análisis de 1.124 bebés menores de 18 meses en Cataluña cuyos padres fuman, y que se encuentra en fase de análisis de resultados.

No obstante, el 99,3 por ciento de los padres que fuman declaran tomar medidas para evitar la exposición de sus bebés al humo con medidas de dos tipos: las que efectivamente son útiles –practicadas por seis de cada diez padres– y las que, aunque están pensadas con esta intención, se ha demostrado que no evitan la exposición –cuatro de cada diez progenitores–.

Concretamente, es útil no fumar dentro de casa y hacerlo, en su lugar, en la terraza con las puertas cerradas, así como pedir a las visitas que no fumen dentro, mientras que no reducen la exposición al humo fumar cuando no está el bebé, fumar en otra habitación o zonas limitadas de la casa, ventilar la estancia después de fumar y fumar en la ventana.

Estos son los consejos que reciben las familias que se acercan al programa «Infancia sin humo» de la Conselleria de Salud, que prevé asesorar a los padres fumadores sobre la protección de sus hijos del humo del tabaco.

Según datos del Institut Catalá de la Salut (ICS), en más de un 95 por ciento de los casos, los padres de niños catalanes menores de tres años han recibido consejo en su centro de atención primaria (CAP) sobre cómo reducir la exposición de sus hijos al humo.

Aunque esta prevención está incluida en el protocolo de las consultas, el programa «Infancia sin humo» parte de datos recogidos en el estudio Bibe — en el que participaron 96 centros de atención primaria de Cataluña y 162 equipos de pediatría–, y quiere avanzar en la capacitación de los profesionales para reducir el número de niños expuestos al humo, para lo que se están diseñando folletos y una formación en línea que se aplicará en toda Cataluña.

El consumo de tabaco es la principal causa evitable de muerte, y se prevé que este año más de cinco millones de personas mueran a causa de un ataque de corazón, accidentes vasculares cerebrales, cáncer, enfermedad pulmonar y otras patologías asociadas con el tabaco, cifra que no incluye las más de 600.000 personas –una cuarta parte son niños– que mueren a causa de la exposición al humo.

De hecho, la cifra mundial de muertos anuales de la epidemia del consumo de tabaco podría aumentar hasta ocho millones de personas en 2030.