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SEVILLA, 13 (EUROPA PRESS)

Las personas que soportan una prevalencia «muy elevada» de factores de riesgo cardiovascular, síntomas respiratorios y articulares, además de tener antecedentes de enfermedad cardiovascular, aunque con un control «deficiente» de los mismos, configuran el perfil tipo del paciente obeso que acude a las consultas de Atención Primaria, según revela un estudio presentado recientemente en Sevilla, en el marco del «XXIV Congreso de la Sociedad Española de Artereosclerosis».

Este estudio, que lleva por título «Perfil del paciente obeso en atención primaria» y al que ha tenido acceso Europa Press, partió de la premisa de que, en la actualidad, existen «evidencias sólidas» que asocian la obesidad con una mayor prevalencia de procesos crónicos, «tales como enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios y osteoaerticulares, constituyéndose como un factor de riesgo muy importante».

Los autores de este trabajo, descriptivo y multicéntrico, se fijaron así como objetivo el de determinar la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular y de sintomatología respiratoria asociada en una población de pacientes afectos de obesidad mórbida.

Para tal fin, se utilizó una muestra de pacientes mayores de 18 años diagnosticados de obesidad mórbida, a los que se les recogieron datos antropométricos, analíticos, de hábitos tóxicos y de presencia de factores de riesgo cardiovascular, entre ellos, de hipertensión arterial, dislipemia, antecedentes de enfermedad cardiovascular, diabetes y su grado de control.

También se les medió la presencia de síntomas respiratorios, como ronquidos y apneas; se les hizo una escala de disnea, se les sometió a un test de somnolencia de Epworth y se observó si había presencia de patología articular.

Entre los principales resultados se incluyeron 102 pacientes que presentaban un índice de masa corporal mayor de 40, con una media de 59 años y de los que el 73 por ciento eran mujeres. Los autores de este trabajo también han observado que fumaban un 14 por ciento de los pacientes, que el 73 por ciento tenía hipertensión arterial, un 44 por ciento presentaba dislipemia, un 29 por ciento diabetes y un 21 por ciento enfermedad cardiovascular.

Otros datos importantes extraídos de este estudio son los relativos al perímetro abdominal medio, que fue de 128,7 centímetros; un índice de masa corporal de 43,3; que la mitad de pacientes con enfermedad cardiovascular tenía un colesterol LDL (el colesterol malo) mayor a 2,5 mmol/l, y que un 60 por ciento tenía artrosis.

De igual modo, presentaban ronquidos el 82 por ciento de pacientes analizados, apneas nocturnas un 47 por ciento, cefalea matutina un 34 por ciento y disnea de grado II-III un 15 por ciento. A su vez, la escala Epworth detectó que un 45 por ciento tenía somnolencia leve y un 10 por ciento moderada.

Así, y tras cotejar todos estos datos, los autores de esta investigación han concluido que en este tipo de pacientes obesos que acuden a las consultas de atención primaria destaca una prevalencia «muy elevada» de factores de riesgo cardiovascular, un control «deficiente» en enfermos con antecedentes de enfermedad cardiovascular y una prevalencia también «elevada» de síntomas respiratorios y articulares.