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MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

Científicos del Hospital Clínic de Barcelona aseguran que el consumo de tabaco aumenta el riesgo de desarrollar artritis reumatoide al tiempo que también influye en un peor pronóstico de la enfermedad, ya que favorece una peor respuesta al tratamiento y una mayor destrucción articular, según los resultados presentados en el Congreso Americano de Reumatología que se está celebrando estos días en Chicago (Estados Unidos).

El objetivo de este trabajo era investigar el efecto del tabaquismo en la actividad de la enfermedad medida a través de múltiples parámetros clínicos y analíticos; la incapacidad evaluada a través del cuestionarios validados para este fin y el daño articular medido a través de radiografías de manos y pies, en pacientes con artritis reumatoide de recién diagnosticados y tras dos años de tratamiento antirreumático.

En el estudio participaron 158 pacientes y, según los autores, no hubo diferencias en cuanto a la actividad de la enfermedad ni la presencia de incapacidad entre aquellos pacientes con artritis reumatoide que fumaban y los que no lo hacían.

Sin embargo, se observó que aquellos pacientes que eran fumadores activos presentaron un mayor aumento de destrucción articular al cabo de uno y dos años de seguimiento. Esto fue medido a través del índice de Larsen y de la aparición de nuevas erosiones articulares en radiografías de manos y pies.

Posteriormente, se realizó un análisis de regresión multivariante en el que el consumo de tabaco mostró estar asociado de forma independiente a la progresión radiológica.

De este modo, y según ha asegurado la doctora Virginia Ruiz-Esquide, de la Unidad de Artritis del Servicio de Reumatología del Hospital Clínic y una de las autoras del estudio, se observó que en el grupo de pacientes con artritis reumatoide de reciente inicio, ser fumador activo fue un factor de riesgo independiente para presentar una mayor destrucción articular al cabo de dos años de seguimiento.

“Dado que el hábito tabáquico es un factor de riesgo prevenible, consideramos fundamentales las campañas y planes de información sanitaria dirigidas al público en general y a los familiares de pacientes con artritis reumatoide en particular. Además, una vez diagnosticada la enfermedad es de vital importancia insistir en el abandono del tabaco”, asegura esta experta.

Hace más de 20 años se describió por primera vez la existencia de una probable asociación entre el consumo de tabaco y el riesgo de desarrollar artritis reumatoide. Posteriormente se han realizado diversos estudios en los que se confirmó esta relación.

Asimismo se observó que este aumento de riesgo de desarrollar la enfermedad en personas fumadoras es mucho mayor si existe una predisposición genética; y si el individuo es además un gran fumador y con un hábito tabáquico de muchos años.