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Vivir en una casa unifamiliar con una amplia parcela alrededor es el modelo ideal de vivienda para muchas personas en España y si estuviese frente al mar y con buen clima durante todo el año, se acercaría bastante a los soñado por muchos.

Sin embargo, este paraíso está siendo silenciosamente invadido por incómodos visitantes que llegado el caso podrían ser hasta portadores de peligrosas enfermedades. mosquitos y garrapatas se ven favorecidos por el cambio climático que todos vamos percibiendo. Los veranos más largos extienden sus períodos de actividad y la reducción de las temporadas frías favorece sus ciclos reproductivos. Tal vez usted mismo haya notado que este año pasado hubo más mosquitos o que se encontró con estos incómodos visitantes hasta casi llegar al invierno (cronológico). Si viendo a algún pequeño de la casa cosido a picotazos pensó en mantener todo el año los ahuyentadores de mosquitos o pensó en comprar mosquiteras, siga leyendo hasta al final antes de tomar una decisión.

En primer lugar, hay que dejar claro que la existencia de un cambio climático en marcha inducido por el hombre y que uno de sus efectos colaterales podría ser el aumento de insectos portadores de enfermedades, son dos hechos constatados por separado y que no se ha demostrado una relación estricta de causalidad que descarte otros factores (igual estos insectos proliferan por el ciclo solar o la reducción de determinados pesticidas o por cualquier otra razón) pero es un hecho evidente que conforme los veranos son más largos el número de los mosquitos y la proliferación de variedades más agresivas es un hecho comprobado por científicos de todo el mundo y sufrido por los ciudadanos.

Dicho esto, el cambio climático puede reforzar las tasas de enfermedades transmitidas mediante diversos procesos, incluido un efecto directo sobre mosquitos y garrapatas, y efectos indirectos sobre la vulnerabilidad humana a las enfermedades transmisbles. Por ejemplo, las temperaturas más cálidas conducen a temporadas de reproducción más largas y mayores tasas de eclosión, especialmente para las poblaciones de mosquitos. Esto hará que estos vectores busquen más territorio, que también está disponible más fácilmente a temperaturas más cálidas. La imparable expansión del mosquito tigre por toda España es una muestra más de cómo las especies más agresivas proliferan sin que nadie sepa cómo hacer frente a la expansión de este insecto que hace veinte años ni siquiera existía en la Península Ibérica.

Los entornos residenciales suburbanos (chalets y adosados) y las zona agrícolas costeras son un hábitat atractivo para estos vectores, lo que podría explicar por qué cada vez más se conocen casos de infecciones causadas por garrapatas y más y más gente instala mosquiteras enrollables para ventanas o puertas de sus viviendas.

Los efectos indirectos de estas temperaturas más cálidas provocan simultáneamente el debilitamiento de los sistemas inmunológicos humanos y afectan el comportamiento de las personas, aumentando la exposición a los vectores: con mejor clima, más aire libre, más ventanas abiertas, menos ropa…

¿Y yo qué puedo hacer?

Obviando todo lo que se podría hacer a nivel político o social, las soluciones son bastante simples aunque ninguna de ellas es absolutamente eficaz:

  • individualmente: ir probando los repelentes más populares hasta encontrar uno que nos funcione. A algunos les funcionan las pulseritas con citronella, a otros los repelentes líquidos frotados en los brazos, a otros los repelentes de casa. Como cada persona tiene una piel distinta (con sus correspondientes secreciones) no hay un remedio universal para todos los mosquitos en todos los lugares. En cuanto a las garrapatas, tener en cuenta si se ha hecho ejercicio al aire libre y tenerlas en cuenta como factor de riesgo, la mayoría de los casos en que una garrapata produce complicaciones serias es porque nadie se acordó de un día en el campo y lo que podía traer consigo y se ha dejado pasar demasiado tiempo hasta que se descubre que era el bichito el que estaba provocando las fiebres.
  • en el hogar: las mosquiteras son el remedio más eficaz y son sencillas de instalar; los ahuyentadores electrónicos, por lo general, no tienen muy buena prensa y hay quienes no descansan bien o son alérgicos a los insecticias líquidos o en pastillas con dispensador electrónico que se venden en los supermercados. Una trampa para mosquitos también produce buenos resultados; haz una búsqueda por Internet y prueba con alguna que sea realista (la de la botella con azúcar y levadura lo parece) para colocarla en el pasillo o una zona central de la casa por donde tengan que pasar los mosquitos antes de entrar en los dormitorios.