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Es uno de esos platos sencillos que gustan a todos en la familia, que puede comer frío y caliente, que puede guardar y reservar como acompañamiento de otras preparaciones, que son un fijo en eventos y banquetes.

Seguro que ya sabe de lo que hablamos, de croquetas, croquetas de pollo. Aquí le dejamos una nota de una receta de croquetas de pollo clásica, para refrescarle la memoria o para hacerlas como nuestras abuelas. Si se anima, esta es la descripción.

Ingredientes:

Para las croquetas de pollo:

  • Quinientos gramos de pollo asado.
  • Dos huevos grandes y frescos.
  • Pan rallado.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Sal y pimienta al gusto.

Para la bechamel:

  • Cincuenta gramos de mantequilla.
  • Cien gramos de harina.
  • Un litro de leche.

Preparación:

Para nuestras croquetas de pollo, habremos de empezar haciendo la bechamel. Se pone en una cacerola de tamaño grande la mantequilla, se calienta para deshacerla, se le pone la harina y se le va añadiendo leche poco a poco.

Lo importante es que quede espesa, que resulte homogénea y que no tenga grumos. Añada después un poco de sal y de pimienta, según su gusto. No deje nunca de remover para que no se pegue al fondo del cazo y lleve la bechamel a ebullición.

Cuando la bechamel esté terminada, añada el pollo asado partido en trozos muy, muy pequeños. Remueva bien para que todo vuelva a quedar homogéneo y colóquelo todo en una bandeja de cristal plana.

Déjelo enfriar a temperatura ambiente. Es importante que la bechamel y el pollo se integren y que todo coja cuerpo. Tápelo con un paño de algodón limpio.

Cuando la masa de las croquetas de pollo esté realmente fría, comience a tomar dosificaciones para hacer cada una.

Sírvase de una cuchara sopera para que todas tengan un tamaño homogéneo. Ayúdese de las manos, aunque si quiere hacer un trabajo de artista, recuerde que puede utilizar un molde de croquetas de esos de plástico que resultan tan populares.

Vierta los huevos en un recipiente de cristal, bátalos y bañe sus porciones de croquetas de pollo en el huevo batido. Hágalo de manera que quede huevo bien repartido sobre la superficie.

En un plato llano, en una fuente plana y grande ponga el pan rallado y pase las croquetas con huevo sobre el pan para que se adhiera.

Hecho ésto, confeccionadas todas nuestras croquetas de pollo, dependiendo del tamaño, unas treinta o algo más. Ponga a calentar el aceite de oliva virgen extra.

LLévelo a un punto de temperatura alto y fría las croquetas en grupos pequeños, para que esa temperatura del aceite no descienda y no se deshagan nuestras croquetas de pollo. El punto ideal es el dorado, medio, ni claro, ni oscuro.

Recuerde también que el aceite debe cubrir en todo momento a las croquetas para que el calor se reparta por igual y se frían de manera homogénea. Utilice papel de servilleta para secar las croquetas y evitar que se llenen de aceite.

Croquetas de pollo de la abuela para el abuelo.