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Que la decoración está sujeta a modas y modismos no es ningún secreto y que saber unas cuantas palabras más sobre la materia marca la diferencia entre el aficionado y el entendido es cosa de todas las profesiones. Por eso, para estar en la cresta de la ola, este verano toca el ratán (rattan en inglés, del malayo rotan).

¿Qué es el ratán?

El ratán aplicado a la decoración es un trenzado similar al mimbre o al bambú pero en el que se emplea ese tipo de planta. No se trata de una única planta sino de toda una familia y varía bastante según las zonas de donde provenga porque las variaciones dentro del género Calamae (nombre científico de las plantas que se convierten en ratán) son bastante considerables.

Son una especie de palma con tallos largos y mucha distancia entre nudos pero esa debilidad estructural les impide crecer solas y necesitan sujetarse a un árbol para ir creciendo.

Se suele dar en las zonas tropicales de África, Asia y Oceanía aunque más del setenta por ciento del ratán que se comercializa a nivel mundial proviene de Indonesia. De hecho su cultivo resulta sumamente interesante para las comunidades agrícolas de estas zonas porque requiere relativamente pocos cuidados y da rentabilidad económica a los bosques tropicales, añadiendo ingresos adicionales a las poblaciones rurales.

Muebles de ratán

¿Cómo lo venden?

Lo normal es que hasta los países occidentales llegue como un producto elaborado con muebles elaborados de manera más o menos artesanal desde las zonas de producción de la planta que, además, tienen unos salarios que permiten que estos muebles sean competitivos.

Ahora bien, un mueble elaborado a mano transmite una calidez y una autenticidad que las máquinas no aportan pero no es en absoluto indicativo de la calidad del producto porque el ratán, tal cual, no está pensado para todos los climas ni soporta todas las temperaturas exteriores que tenemos en España. Un buen mueble elaborado en ratán tiene que estar hecho con materiales tratados con protección UV so pena de quedar muy deteriorados después de un primer verano.

¿Qué cuidados necesita?

El ratán es un material vivo y va a interaccionar con el medio en el que se instale. Salvo en las islas Canarias o en algunas zonas de la Costa del Sol, en el resto del país, las condiciones de humedad y bajas temperaturas ocasionales no son las mejores para este tipo de material ya que el paso frecuente de humedad fria a calor soleado deshace esta (y cualquier otra) madera, por lo que es conveniente tener los muebles de ratán bajo un cobertizo fuera del alcance directo del sol.

La limpieza cotidiana es sencilla porque el trenzado oculta fácilmente las manchas de todo tipo y la suciedad sólo suele acumularse a largo plazo entre las juntas pero con un simple cepillado sale con notable rapidez.

¿Existe el ratán artificial?

Sí. De hecho, se venden muchísimos más muebles de ratán sintético que natural. Aunque no transmiten la calidez y la sensación de autenticidad del ratán natural, suelen ser bastante más económicos y más resistentes a la intemperie porque la mayoría de ellos están elaborados con ratán artificial con protección UV. Son además bastante más resistentes a la hora de la limpieza con agua. En resumen, igual de bonito pero mucho más práctico.