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Las alfombras de cuero se han convertido en los últimos años en un elemento de decoración de interiores que resultan muy recurrentes. Se trata de un pequeño lujo cuyo tacto y textura son, cuando menos, sugerentes.

Y es que las alfombras de cuero de vaca representan una oportunidad para reproducir lo natural literalmente a nuestros pies. Normalmente, las alfombras de cuero representan el corte de la piel de vaca perfectamente distinguible hasta para los profanos, aunque su superficie puede hasta teñirse de muchas formas diferentes, incluso con tonos atrevidos. Las hay teñidas, pero las más atractivas para crear ese efecto de naturaleza son las que se han curtido en sus colores naturales.

La fórmula decorativa más recomendable para extraerles todo su potencial visual es así, dejarlas tal cual con sus manchas negras de vaca frisona y para ubicarlas en lugares visibles, por ejemplo, en los salones de estar debajo de las mesas camillas. Se trata de un tipo de alfombras que aportan una sensación de calidez que salta a la vista.

También se pueden encontrar alfombras de cuero de vaca con topos de color marrón igualmente naturales, incluso totalmente blancas o negras. Piense que esos tonos pueden hacerle más fácil la integración en el ambiente de su salón o todo lo contrario, resultar chocante, por desentonar con el resto de la decoración. Ambas propuestas son igualmente válidas.

Piense, por otro lado, que los topos, las manchas que se distribuyen sobre la superficie de la piel de la alfombra de cuero representan modelos únicos, no hay dos alfombras iguales, como podemos decir casi que no hay dos vacas con configuraciones de manchas idénticas.

Si se decide por una alfombra de cuero de vaca para su casa, ¿qué es lo que ha de tener en cuenta a la hora de elegirla más allá de lo puramente estético? Lo más importante es comprobar la calidad del curtido, una alfombra de cuero es para toda la vida y ratificar que ese curtido está bien hecho es una garantía. Compruebe el etiquetado, lea cómo se ha desarrollado el proceso cuando se describa y busque información sobre el fabricante, no el distribuidor.

Busque el sello del curtidor. En el caso de las alfombras de cuero elaboradas en Europa, las referencias de ese sello contienen más información sobre el proceso de fabricación. Una buena referencia es tener en cuenta la procedencia, las alfombras de cuero curtidas en Argentina, en Francia o en Brasil tienen buena fama de calidad.

Asegúrese de que el cuero no huele mal. Las mejores alfombras de cuero suelen estar tratadas con productos químicos naturales y todo lo que olerá será ese aroma a cuero que resulta tan característico.

Si en el punto de venta usted huele a algo distinto a esa esencia, tenga por seguro que la alfombra de cuero de vaca ha sido tratada con métodos químicos diferentes y tal vez le cree un problema de olores en el ambiente cerrado de su casa. Téngalo en cuenta.

Por último, observe sobre la superficie de la alfombra de cuero cómo ha sido cortado el pelo, si lo ha sido de forma regular, si todos los pelos tienen la misma longitud, si hay esa deseada regularidad en todas las partes de la alfombra.. Ese detalle nos ayudará a descubrir de una manera muy sencilla qué calidad tiene el producto.

Alfombras de cuero, manchas naturales a sus pies.