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¿Los cuartos de sus hijos están tan desordenados que encontrar algo en ellos parece una tarea irrealizable? Entonces, preste atención a estas estrategias que devolverán un poco de orden a los espacios de sus niños.

En primer lugar: ¿sus hijos necesitan todo lo que hay en sus cuartos? ¿Está usted acumulando ropas y zapatos que ya les quedan pequeños o juguetes que ya les resultan obsoletos? No tenga piedad: déselos a otra persona, dónelos a la tienda de la caridad o tírelos. No tiene sentido poner orden en cosas que ya están fuera de uso.

Si el cuarto de alguno de sus hijos en particular está en un estado catastrófico (cajones llenos de basura, envoltorios de caramelos, juguetes rotos, bolis sin capuchón, etc.) pruebe con la técnica de “minado”: coja el cajón, caja o bolsa y vuelque su contenido sobre hojas de periódico. Todo lo que no sirva deberá quedar sobre el periódico. Luego envuélvalo y póngalo directamente en la cesta de la basura.

¿Suele haber ropa para lavar en el cuarto de sus hijos? ¿Se resisten ellos a llevar su ropa sucia a la cesta de la colada? Puede comprar un canasto de distinto color para cada uno de ellos y pegarle una imagen de su personaje favorito. Así los animará a llevar su ropa sucia a donde debe estar.

Pegue ganchos o perchas detrás de la puerta del cuarto de los niños. Allí deberán colgar sus uniformes escolares bien ordenados, ya que creo que lograr que los doblen y los pongan en un cajón hasta el día siguiente sería una victoria más allá de todas nuestras expectativas. De este modo, cuando lleguen a casa por la tarde, sencillamente colgarán el uniforme en los ganchos y se olvidarán de ellos hasta la jornada siguiente.

Ahora, una de las mejores soluciones de organización es inteligente, barata y efectiva. Compre unas cajas plásticas apilables de distintos colores, aptas para las cosas del hogar. Puede establecer un código de colores si lo desea, por ejemplo, azul para los libros, rojo para los juguetes, amarillo para los juegos, etc. No sólo ésto: también pueden usarse para zapatos o ropa de otras estaciones que no estén en uso. Si puede instalar unos estantes adosados, estas cajas lucirán muy modernas, alineadas contra la pared en lugar de apiladas unas sobre otras.

Los libros se verán mucho más ordenados si se los alinea por orden de tamaño o código de color. Un lío de libros acumulados en una biblioteca vieja no da la idea de un cuarto ordenado. Lo mismo vale para los videos o CDs. Ordénelos con lomos de colores; no sólo se verán más curiosos: además serán más fáciles de encontrar.

Si los cuartos se encuentran en un estado tal que necesitan medidas más drásticas, intente una “recogida de dos minutos”, en la que sus niños deberán recoger tanta basura como puedan en ese período de tiempo y ponerla en orden. Ésta es una estrategia efectiva, especialmente con los más pequeños, porque resulta divertida. Déjelos libres a los dos minutos si al menos lo han intentado. Usted puede hacer el resto como un favor.

Si el cuarto de uno de sus hijos es especialmente pequeño, levante la cama sobre pilotes. Así tendrá sitio extra debajo. No se necesita ser un genio del bricolaje para ajustar unas patas. Si puede permitírselo, una de esas camas con armarios/ escritorios/ cajoneras adosados debajo puede ser la solución a un dormitorio demasiado atestado.

Puede guardar los juguetes pequeños como Barbies, mini ladrillos, etc., en bolsas de malla colgadas de las paredes. Son simples de confeccionar. Se hacen con un trozo oblongo de material, doblado por la mitad y cosido por los bordes y el fondo hasta la parte superior, que lleva un dobladillo dentro del cual se coloca un trozo de cuerda que sobresale para formar asas. La bolsa se cierra tirando de la cuerda.

Finalmente, para fomentar los buenos hábitos, permita que los niños colaboren en las tareas de la casa y prémielos siempre por el trabajo bien hecho. Si sus niños al menos han intentado mantener las cosas en orden, debe mostrarles que usted lo ha notado, recompensándolos de algún modo y animándolos a repetir la experiencia las próximas veces.