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En un mercado inmobiliario difícil como el actual, los detalles cuentan. ¡Qué lejos quedan aquellos años en los que los pisos se compraban sobre plano y se vendían antes de estar acabados! Ahora cada comprador quiere cerciorarse de que su adquisión esté cuando menos al nivel de las mejores operaciones que se realizan en cada barrio; la abundante oferta de viviendas, sobre todo de segunda mano, así lo permite. Mientras tanto, un montón de pisos languidencen en los portales inmobiliarios o en páginas de anuncios clasificados sin que nadie les haga el mínimo caso.

Para conseguir que nuestra vivienda salga del inmenso inventario nacional de viviendas en venta hay que tomar dos determinaciones

  1. la primera es ajustar el precio de la vivienda al precio de mercado actual. Olvídese de aquellas conversaciones de antes en las bodas donde en cada mesa alguien presumía de haber vendido su piso  a más del doble del precio por el que lo compró. Esto no significa ni que los precios estén hundidos en todas partes ni que haya que regalar la propiedad; sólo significa que la demanda se ha reducido y ahora los posibles compradores son menos. Con el mismo poder adquisitivo pero menos: ahora prácticamente sólo se pueden permitir la compra a crédito de viviendas los funcionarios públicos, los empleados de grandes empresas y quienes realizan inversiones inmobiliarias como alternativa a la debilidad de los mercados financieros
  2. la segunda es ser proactivo. No espere a que le pregunten el precio del piso (hay otros cincuenta iguales a la venta que ya están haciendo todo lo posible por venderse) sino que tome Ud. la delantera y, en vez de reaccionar, anticípese a los compradores. Puede ponerse en mano de profesionales para la venta de su vivienda o intentar gestionarla Ud. mismo pero tiene que moverse. Por decirlo de alguna manera, la situación es como la de “¡que me los quitan de las manos!” pero al revés. 😀

Desde Invermax nos dan algunos consejos para aumentar el valor de su vivienda con algunos sencillos trucos de decoración que no le van a suponer gastarse ni un céntimo, sóo un poquito de su tiempo:

Para el exterior

  • asegúrese de que sus ventanas y persianas están limpias y no hay trastos cubiertos de polvo, muebles rotos o macetas secas en el balcón
  • repase, aunque sea con un rotulador marrón, los arañazos de las llaves en la puerta de entrada de su piso
  • ya sabemos que el portal o las escaleras no son de su competencia y que eso es cosas de la comunidad de propietarios pero, justo antes de recibir una visita de un posble comprador, asegúrese de que no hay folletos de propaganda tirados en el portal o en el ascensor y meta los contenedores de basura en el cuartillo que suele haber para ello. Esos signos de un mal vecindario asustan a cualquier comprador.

Para el interior

  • minimalice la decoración. Con el paso del tiempo los hogares tienden a volverse recargados porque se llenan de objetos llenos de significado para sus moradores. Pero todos esos pequeñas figuritas que le recuerdan sus viajes, los imanes del frigorífico que colecciona su hija, todas las fotos familiares que atiborran la mesita del teléfono, los posters juveniles clavados en la pared y todas esas docenas de objetos que forman parte de nuestra vida cotidiana pasada y presente, no significan nada para el comprador, quien sólo ve una vivienda recargada y eso produce la sensación de menor espacio disponible, de tratarse de una vivienda más pequeña de lo que en realidad es.
  • si ya ha mudado a su nueva vivienda o la vivienda que vende no es su vivienda habitual, elimine muebles innecesarios, alfombras y cuantos elementos superfluos impidan ver el suelo. Se trata sólo de un efecto psicológico pero la cantidad de suelo visible se relaciona con la amplitud de la estancia.
  • cítese con el comprador a la hora más luminosa del día dentro de la vivienda; si es posible, a una hora en la que los rayos del sol entran dentro de las habitaciones. La luz natural abundante agranda las habitaciones.
  • por último, porque esto se da por supuesto, haga una limpieza antes de recibir a un posible comprador, tire de las cisternas, deje correr el agua un momento y después cierre bien los grifos y abra las ventanas para que todo esté bien aireado. No utilice ambientadores químicos que delatan que se está intentando camuflar algún mal olor, como mucho, el olor a limpio del cuarto de baño.

Y ahora muévase. Ya sabemos que el buen paño en el arca se vende pero hoy día el problema es que hay que salir a buscar al comprador para enseñarle nuestra arca.