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El debate entre plasticidad y practicidad no va a terminar nunca: cualquiera que sea la opción que se tome siempre se podrá optar por aumentar cualquiera de los dos extremos en la decoración de una casa.

Las habitaciones de nuestros hijos, por supuesto, no están fuera de ese debate y a una lado quedan las camas tradicionales con todo su ajuar y sus detalles (a qué niño no le gusta una colcha o un edredón de Spiderman) y en el lado de enfrente quedan la cama abatible vertical que permiten ganar mucho espacio en as habitaciones (cada vez más pequeñas) de los peques de la casa.

Al final, lo normal es que se acabe imponiendo el sentido práctico y se acabe optando por alguna de las soluciones que permiten disponer de la habitación como tal, en vez de limitarla a un dormitorio con laterales angostos para moverse alrededor de la cama.

Además de la ganancia de espacio que proporcionan, que es su principal ventaja,  las camas abatibles tienen algunas ventajas adicionales:

  • son más fáciles de hacer porque suelen llevar unos tirantes que sujetan el colchón y evitan que la cama se desmonte
  • suelen llevar repisas que hacen las veces de mesita de noche y que quedan ocultas cuando se cierra la cama
  • permiten colocar posters a gusto del usuario , de modo que se puede crear un ambiente especial reservado para la hora de dormir
  • se integran con los armarios del dormitorio y suelen tener altillos que dan mucho de sí

A la hora de elegir una cama abatible, desde el departamento de juvenil de Menamobel, nos recuerdan que hay que tener en cuenta algunos detalles

  • los tiradores tienen que ser muy buenos; las camas abatibles no son muebles ligeros o suaves como cajones. Abrir y cerrar una cama requiere cierto impulso y unos tiradores malos (es mejor que sean metálicos) pueden romperse demasiado pronto.
  • la cama abatible tiene que formar parte de una colección que ofrezca todo tipo de soluciones en cuanto a armarios, esquineras, repisas, cajoneras, etc. para poder amueblar desde un dormitorio para invitados hasta habitaciones creativas para niños hiperactivos
  • el sistema de retención puede ser más o menos sofisticado y, como casi siempre, en el término medio está la virtud. Los sistemas demasiado complicados, que prometen abrir y cerrar la cama pulsando un botón, acaban dando problemas antes de lo que deberían y los sistemas basados en una simple bisagra o en un raíl deslizante hacen que la cama sea demasiado pesada, especialmente al acabar de bajarla o al empezar a subirla. Lo ideal es un sistema que sólo ayude en las maniobras de apertura y cierre de la cama y que no sea demasiado sofisticado ni (por supuesto) eléctrico. Un amortiguador de aire es lo suficiente y suele durar tanto como el propio mueble.
  • es bueno que las camas abatibles tengan cerradura o algún tipo de bloqueo a cierta altura, especialmente si están destinadas a niños menores de diez años, que pueden verse en problemas o recibir un golpe considerable si intentan abrir o cerrar la cama sin tener cuidado o las fuerzas necesarias.
  • las patas de la cama, una vez abierta, no deben apoyarse sobre la puerta del mueble sino que deben hacer su fuerza directamente en el somier; de lo contrario, con el paso del tiempo aparecerán en las puertas del mueble cerrado unas feas marcas creadas por la presión de las patas de la cama.
  • si la cama lleva una repisa que va a servir como mesita de noche hay que asegurarse de que tenga acceso eléctrico para poder enchufar allí una luz de noche, un despertador o el cargador del móvil. (al final sera esto lo que más se conecte, garantizado).

Aunque esto no está claro si debería escribirse aquí, a los adolescentes les encantan las camas plegables porque así les basta con subirla para que la fuerza de la gravedad les haga la cama de modo que la habitación parece ordenada y tienen más tiempo para mirar el móvil. 😀