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Si suele pasar un rato en la sección de padres de su librería local, encontrará cientos de libros que hablan sobre la disciplina y la crianza de los hijos. Cada uno de los expertos en el tema tiene su opinión particular sobre lo que funciona y lo que no. Como madre, usted tiene también su propia filosofía acerca del tema. La mayoría de sus ideas provienen de la forma en que fue criada. Puede que le guste cómo la criaron sus padres, que esté de acuerdo con algunas de sus medidas y que descarte el resto. Luego habla u observa a otras madres y sus ideas se añaden a la mezcla. Toma lo mejor de cada fuente y se convierte en la mejor mamá posible.

Y luego, algo ocurre que viene a interrumpir sus planes de crianza del niño. Papá tiene otro conjunto de ideas y planes para ello. La mayoría de las veces, las ideas del padre no provienen de los muchos libros sobre paternidad que ha leído o las opiniones de los otros padres con los que se reúne. Sus ideas provienen,también, de la forma en que fue educado cuando niño, aunque a veces papá opera en piloto automático cuando se trata de criar y disciplinar a los hijos. Incluso los mejores padres, los que más se comunican, tienen desacuerdos a veces. Entonces, ¿qué hacer cuando chocan ambos puntos de vista?

Padre madre e hijo

1. Converse cuando los niños no estén presentes. Estáis en mitad de la cena y los críos se rehúsan a comer. Se encaprichan y ponen a prueba sus nervios. Papá ve que usted está estresada, así que decide tomar cartas en el asunto. Grita con su fuerte voz de trueno: «Come tu comida ahora mismo o te irás directo a la cama». Los niños empiezan a llorar. Usted se enfada aún más porque no puede soportar que papá grite. Considera que es una manera ineficaz de disciplinar a los niños, y sabe que les asusta. Espere a que los niños estén en la cama para hablar con su esposo. Explíquele exactamente lo que siente acerca de los gritos. Escuche su versión de la historia y por qué él ha hecho lo que ha hecho. Ponga lo mejor de usted para comprenderlo y reconocer sus sentimientos. Luego decidan juntos qué será lo mejor para todos en el futuro.

2. Decida cuán importante es un problema para usted. El marido de mi amiga lleva a su niña a clases de natación cada sábado por la mañana. Luego de nadar, la niña está hambrienta. La idea de papá de cómo pasar un buen rato juntos en la piscina es permitir que la niña coja alguna chuchería de las máquinas dispensadoras. Mi amiga no quiere que su hija asocie el tiempo de recreación con la comida basura que le permite papá. Ella cree que deberían regresar a casa de inmediato para que la niña pueda comer algo saludable. A veces cada uno de los padres necesita evaluar cuán importante es un tema para ellos. Si papá califica con un 8 su necesidad de comprarle chucherías a la niña al salir de la piscina y mamá califica con un 6 su necesidad de que la pequeña coma sano, entonces papá gana. Usted debe aprender a ceder en cosas que no le resulten extremadamente importantes.

3. Comprenda que las diferencias pueden ser buenas. Aunque no lo crea, los niños se pueden beneficiar de las diferencias de estilo en sus padres. Siempre que se sientan amados y tratados con respeto y justicia, puede ser positivo para ellos aprender a adaptarse a distintos criterios de crianza. No hay dos personas iguales en el mundo. Algunos padres son muy flexibles y otros, bastante estructurados. Algunos padres son juguetones y otros, más serios. Hay padres tranquilos y amables y también los hay gritones y cargantes. Dé un paso atrás y aprecie las diferencias. Los niños que se encuentran expuestos a la diversidad tendrán tendencia a ser más completos y adaptables.

4. Combinad vuestros puntos de vista y poneos del mismo lado. Lo más importante que podéis hacer por vuestros hijos y por vuestro matrimonio es unificar criterios en cuanto a la crianza y disciplina de vuestros niños. Ponerse del mismo lado no significa necesariamente estar de acuerdo en todo. Significa que os apoyáis el uno al otro como padres. Si mamá dice que no hay privilegios hasta que las tareas escolares estén hechas, papá tiene que respetar esas reglas. Si papá dice que la hora de volver a casa son las 11:30 PM, mamá debe reforzar esa norma. Tomaos el tiempo de zanjar vuestras diferencias y elaborar un plan que os satisfaga a los dos. Decidid cuáles van a ser las reglas de la casa y cómo se impondrá disciplina a los niños cuando rompan esas reglas. Luego uníos y haced frente común por el bien de vuestros hijos.