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Parece que ni las llamadas en favor de la conciliación de la vida laboral y familiar ni el mejor reparto de las tareas de la casa entre los miembros de la pareja facilitan encontrar tiempo y fuerzas para llevar a cabo las tareas del hogar. Las jornadas de trabajo maratonianas, los horarios dispersos de padres e hijos, las actividades extraescolares, las distancias entre los centros de trabajo y la vivienda… todo parece aliarse en contra de la carga que supone el trabajo doméstico. Por eso, cada vez más familias recurren a la ayuda de empleadas de hogar.

La aprobación de la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social (Integración del Régimen Especial de Empleados de Hogar en el Régimen General) supuso el inicio de una revolución silenciosa con un profundo trasfondo social que ha afectado a un sector realmente importante de la economía y que hasta entonces permanecía en un un limbo del que nadie parecía acordarse.

Empleada de hogar

Simplificando mucho, la clave de la cuestión es que hasta 2012 las empleadas del hogar tenían su propio régimen de la Seguridad Social y ellas debían darse de alta y abonar sus cotizaciones sociales bajo su propia responsabilidad; de este modo, el empleador siempre estaba al margen de cualquier obligación o supervisión sobre la condición de alta o baja de la trabajadora excepto, claro está, el pago del salario acordado. De este modo, la inmensa mayoría de las empleadas de hogar quedaban fuera del Sistema de Seguridad Social porque ellas mismas no tramitaban su alta y se evitaban tener que cotizar mensualmente.

El cambio verdaderamente importante que acarrea su incorporación al régimen general de la Seguridad Social es que ahora el empleador sí es responsable de las cotizaciones sociales de la trabajadora y de que todos los contratos estén debidamente documentados. Ahora, al contrario que con la situación actual, no puede alegar que desconocía si la trabajadora estaba de alta o no en el correspondiente régimen de la Seguridad Social y las sanciones en caso de incumplimiento son las establecidas para cualquier empresario y no son precisamente pocas.

El cambio legislativo ha tenido, ahora, cuando ya han transcurrido más de tres años desde su entrada en vigor, dos efectos principales:

– muchas mujeres que no estaban antes dadas de alta y realizaban trabajos domésticos “en negro” los siguen realizando pero ahora los riesgos (no sólo administrativos o de sanciones laborales sino en caso de accidente laboral)  están del lado del empleador

– las que sí cotizaban han pasado masivamente al nuevo régimen PERO un buen número de ellas ha pasado a depender de empresas especializadas en prestar estos servicios

En España existe cierta prevención hacia la contratación de trabajadores y más si es con carácter indefinido. (¿Quién no conoce a un vecino, pariente o amigo funcionario que se dedica a salir a pasear con la bicicleta o a actividades por el estilo para recuperarse de su “baja por depresión”?). Por eso, las empresas que se dedican a gestionar este tipo de contratos están viviendo una época de crecimiento ya que suelen encargares de filtrar, seleccionar y poner en contacto a empleadores y empleadas e incluso facilitarles los trámites.

Como muestra, un botón: la web Familia Fácil (http://familiafacil.es/) ofrece un amplio abanico de posibilidades para encontrar a empleadas de hogar, cuidadoras y encargados de todo tipo para hacer tareas domésticas y, detalle muy importante, se hacen cargo de los trámites administrativos que el contrato conlleva, con lo que la familia, el empleador, no tendrá que desplazarse hasta la Tesorería de la Seguridad Social para llevar a cabo los trámites de altas y bajas.

Según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en febrero de 2015 había 426.111 inscritos en el régimen con un aumento de 3.068 afiliados (0,72%) sólo en el pasado mes de febrero. Para hacerse una idea de la importancia de este sector, basta con comparar estas cifras con los 57.669 afiliados que tuvo el Régimen Especial de Trabajadores del Mar.

La evolución de estos datos transmite que cada vez más familias optan por regularizar la situación de sus empleadas de hogar, bien a través de empresas de servicios a domicilio, bien a través de la contratación de las empleadas.