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“Te quiero aquí, conmigo, desde ahora hasta el fin de los tiempos”. Me encanta esa canción de Chicago. Pensando en estas palabras me pregunto por qué tantas personas se lanzan a buscar nuevos horizontes afectivos. ¿Sabe? A veces esos nuevos horizontes resultan no ser tan hermosos. ¿Está usted intentando encender una nueva llama en vez de reavivar la que ya está encendida? Pregúntese por qué. Si, claro que una nueva relación es emocionante, pero ¿qué ocurre cuando el fuego se apaga? Puede pasarse el resto de su vida buscando la relación perfecta. Antes de que decida terminar con su actual relación, debe hacerse esta pregunta: ¿Detrás de qué voy?

Comunicación en el matrimonio

Los niños están riñendo otra vez, el water está atascado, el teléfono está sonando y su esposa le está incordiando porque usted no reparó esa puerta rota. ¿Este cuadro es común en su vida cotidiana? ¿Se está preguntando si su matrimonio ha sido un error? Bueno, la vida no es un cuento de hadas. Pregúntese por qué se casó con su esposa. ¿No fue porque estaban muy enamorados? Nacen los hijos, se descomponen cosas, se pierden empleos, mueren seres queridos… y a través de todos estos altibajos llega el momento en que usted necesita reflejarse en el otro.

Usted puede hallar la recompensa en la persona con la que comparte su vida. Bucee en su interior para descubrir qué lo atrajo por primera vez hacia él o ella. Qué le llevó a buscar nuevos horizontes. Necesitamos ver las raíces, no quedarnos en la superficie. El fertilizante hace reverdecer casi cualquier hierba. Recuerde el vestido que llevaba cuando él la miró por primera vez, la primera canción que bailaron o lo primero que le dijo a ella que la hizo reír con esa risa de niña que usted tanto ama. Es fácil perder de vista a nuestra pareja en la rutina de la convivencia. Si logramos encontrar una renovada belleza, una pasión, entonces descubriremos que “No hay lugar como el hogar”. Se dará cuenta de que usted no quiere que acaben esos años que invirtió en su matrimonio y todos los recuerdos compartidos. Podrá ver que el horizonte no es más bello en otro lado sino ante su propia ventana.

Piense en la primera vez que vio a su cónyuge: ¿qué le atrajo más de él o ella? ¿Qué hay de los momentos en que usted se sintió triste y solo, quién acudió a su lado? Recuerde el nacimiento de sus hijos, los sentimientos que compartieron entonces, en la habitación del hospital.

La comunicación es el mayor tesoro de un matrimonio. Cuando los niños se hayan ido a dormir, siéntense juntos y piensen en sus mutuos recuerdos. Es el momento de rescatar historias divertidas que vivieron juntos a través de los años. No traiga a colación los errores del pasado: esto sólo sirve para herirse el uno al otro más y más. No señale las fallas del otro: ¿qué importa si deja levantada la tabla del water, o si ronca? Todos tenemos defectos. Tal vez le haga bien examinar los suyos propios antes de concentrarse en los de su cónyuge.

Busque más intimidad acercándose al otro: la más leve caricia puede servir para decirle a su pareja que aún la ama. Dele un pellizquito en la mejilla, una palmada en el hombro, una sonrisa desde el otro lado de la habitación; recline su cabeza sobre el hombro de él o ella mientras miran una película. Se casaron para estar juntos en las buenas y en las malas: el amor es un compromiso que ambos tomaron. El matrimonio es de todo menos fácil, pero ninguna relación lo es.

No hay razón por la cual usted no pueda realizar sus fantasías con su cónyuge, tan sólo es cuestión de tiempo. Tal vez aquella chica encantadora con la que usted se casó pueda ser esa mujer atrevida con la que usted sueña. ¿Por qué no intentarlo?

Por último, conserve este pensamiento: el mejor regalo que pueden hacerle a sus hijos es amarse el uno al otro.