.

Las mudanzas son inevitablemente agotadoras y siempre hay algo que sale mal aunque no tenga mucha importancia. Es inútil pensar que nuestra próxima mudanza va a ser fácil, que no nos va a dejar un día o dos para el arrastre o que todo va a salir y entrar perfectamente y que no se va a olvidar nada.  Una vez que hemos aceptado la imperfección de la vida misma, hay algunas ideas y truquitos que pueden hacer el traslado más llevadero. Lo que te proponemos a continuación son varias ideas sencillas pero efectivas; no es, por supuesto, el manual de la mudanza perfecta ni de lejos sino una pequeña ayuda que tal vez pueda ayudarte a hacer la tuya más llevadera.

Hay un punto fundamental en esto de las mudanzas y que mucha gente no parece querer aceptar: si puedes permitírtelo, contrata a una empresa de mudanzas para que ellos lo hagan todo por ti. De este modo sólo tendrás que preocuparte de algunos pocos objetos especialmente delicados o especialmente valiosos y ellos se encargarán del resto. Antes de una mudanza, date una vuelta por varias empresas y pide un presupuesto.
Si lo que haces es una mudanza a otro país, ni te lo plantees: una empresa tiene experiencia en esos temas y puede evitarte una sorpresa desagradable en la aduana, por ejemplo.

Si no te puedes permitir una empresa de mudanzas o todavía crees que tienes un talento especial y que tú vas a ser la única persona que es capaz de hacer una mudanza sin dar un solo grito ni derramar una gota de sudor, intenta planificar tu mudanza con todo detalle desde varios meses antes de acometerla. Además, igual no conoces algunas de estas ideas para hacer más fácil la inmensa tarea en la que te vas a embarcar.

1.- Hazte con un bolso o una mochila de cosas esenciales

Una muda de ropa, un poco de jabón y un peine para el aseo;  el cargador del móvil; unas cuantas barritas de cereales para relajarte; el ordenador portátil. Y las llaves, claro. Todas. Lleva en un bolso a mano lo mismo que llevarías a un camping para sobrevivir una noche.

2.- Utiliza un par de cajas de plástico para embalar lo que vayas a necesitar primero.

Si tienes niños, su comida y sus pañales. Si eres alérgico a los insectos, las cremas o los protectores. Si piensas llegar montando muebles, las herramientas. Tenlo todo a mano y visible en estas cajas para que los destornilladores no estén en una caja perdida en cualquier habitación y tengas que ponerlo todo hecho unos zorros para empezar el montaje.

3.- Etiqueta correctamente las cajas

En cada caja debes colocar un número y la habitación a la que va destinada. Con el número, podrás identificar su contenido en la lista que habrás ido haciendo al embalar (mejor si la vas haciendo en el ordenador e imprimes un par de copias). Por supuesto, ni se te ocurra poner etiquetas que den idea de que el contenido de la caja es valioso. Imagínate que dejas en el portal de tu nuevo edificio una de las cajas mientras vas a la furgoneta a buscar las llaves y alguien que pasa por allí lee «Equipo de fotografía nuevo».
Lo de etiquetar según la habitación de destino facilitará también mucho la tarea de descarga y organización y evitará que se bloquee el pasillo el salón se llene de cajas apiladas cuando, como siempre, lo que necesitas está en la más baja de la pila de cajas.

4.- Compra mucha cinta de embalar.

No tienes ni idea de cuánta cinta de embalar vas a acabar gastando. En principio parece que es sólo para cerrar las cajas. Después verás la de utilidades que tiene y la de trabajo que te ahorra, por ejemplo, envolver cualquier cosa en papel de burbujas y darle una vuelta con cinta de embalar. Ya puestos, compra también una bobina de plástico de embalar maletas como las de los aeropuertos. Mano de santo con las cajas y para agrupar bolsas de plástico. Por cierto, las cajas de cartón son sorprendentemente caras (unas medio buenas pueden costar cinco euros) así que aprovecha todo lo que tengas en tu casa que sirva para embalar.

5.- Mueve la ropa de los armarios «al tirón»

No pierdas el tiempo descolgando y ordenando ropa. Un saco de plástico de los grandes de basura, te hará el mejor de los servicios. Coloca todos los ganchos de las perchas en la misma dirección, mete la ropa en la bolsa y cuando llegues a las perchas, descuelga el pack y pasa una cuerda por todos los ganchos y átala. Al llegar, haz la operación inversa y ya tienes todo un armario trasladado en un abrir y cerrar de ojos.

Cómo embalar un armario

6.- Fotos, muchas fotos

Antes de mudarte a tu nueva casa, toma muchas fotos (diez o doce de cada habitación desde distintos ángulos) para tener constancia de cómo estaba al entrar. Te servirán para compararlas con las que hagas de tu antigua casa una vez la hayas despejado.

7.- Direcciones

Haz una lista de los sitios en los que tendrás que cambiar tu dirección y no pidas nada online en esos días conflictivos (pon la dirección del trabajo o de un familiar si te es imprescindible).