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El respeto en el trato con los demás no es algo que se lleve en la sangre, o en los genes, no se nace con él. El respeto se enseña a los niños que han de asumirlo como uno de los valores básicos en su proceso de maduración que los guiará en su vida social adulta. Para los padres, queda dar ejemplo, ser constantes en la definición del valor del respeto, ser coherentes con él y corregir la conducta del menor en cada momento. Siempre con mucho respeto, faltaría más.

Muchos padres se encuentran ante el problema de enseñar pautas de respeto a sus hijos, para con sus hermanos, para el trato con los familiares y para con los compañeros de estudios, pero se ven incapaces de hacer que en casa los hijos pequeños les dediquen ese mismo respeto que tanto se esfuerzan en inculcar al exterior. La familiaridad, el cambio de roles y de registros en el trato con los niños resultan, en muchas ocasiones, el origen de ese desencuentro.

¿Un error típico de los padres? Dejarse arrastrar hasta el borde del abismo al que los llevan la inmadurez del comportamiento de sus hijos y querer resolver la papeleta de que hagan lo que les quieren enseñar a voz en cuello, gritando.

Si lo mira detenidamente, se dará cuenta que enseñar a los hijos a respetar lo que tienen hacer en su relación equilibrada con los demás e imponerles la conducta, por ejemplo, con argumentos subidos de tono o con gritos no sólo es un contrasentido, sino que le ofrece al menor tal grado de confusión y de devaluación de los propios buenos principios que ignorarlos resulta más fácil que asumirlos.

Si ese es su caso, su hijo o su hija necesita límites y usted los está transgrediendo con esa actitud impropia. Si quiere ganarse su respeto y enseñarle el camino para unas relaciones humanas en igualdad, empiece por no elevar el tono, pase lo que pase en una discusión con ellos.

Y es que sus hijos seguirán siempre el ejemplo que usted le dé. Pero no vamos a quedarnos aquí, vamos a abordar aquí algunas pautas que quizás debería tener en cuenta para conseguir que valoren, acepten y desarrollen el respeto hacia los demás ¿Nos sigue?

 

Modelo. Lo primero que debe tener en cuenta es ser modelo, modelo de lo que se dice, ser coherente, ya lo hemos comentado más arriba. Si desea que sus hijos hagan determinada cosa, usted deberá dar ejemplo, hacerlo o compartirlo con ellos.

Paciencia y algo más. Debe inspirar a sus hijos el valor no tanto de la paciencia como el beneficio de las recompensas que pueden derivarse de saber esperar el momento oportuno. Demostrarles cómo el trabajo y la constancia dan sus frutos. Dejarles que pidan, exijan, que sean descorteses en los turnos, que no tengan en cuenta a los demás, son formas de ganar espacio para la falta de respeto para con los tiempos de todos y contra el lugar que ocupan las demás personas y sus derechos.

Enseñar. ¿Quién dice que no se puede enseñar el respeto con la palabra? Verbalizar la presencia del valor del respeto en su momento, les ayudará a reconocer las situaciones cuando usted no esté.

Lenguaje. Y de la misma manera que se puede remarcar aquellas situaciones en las que se deja ver el respeto, el lenguaje puede ser una forma de hacer reconocer las buenas acciones, de premiar la buena conducta en pro del respeto del niño, una manera de destacar la acción o situación correcta. Es parte del trato amoroso que le debe a su hijo. Recuerde también que hay palabras que resultan ofensivas en según qué contextos que hay que hacérselas notar también.

Corregir. Corregir en el momento en el que se produce una situación irrespetuosa por parte de sus hijos, es una manera de demostrar que estamos atentos a ellos, que los tenemos en cuenta, y de asociar la conducta incorrecta a una contrapostura correcta. Corregir, con respeto, por supuesto, en la idea de reforzar lo que ya se sabe, sobre lo que se ha enseñado.

El respeto infantil dialogo continuo y a dos bandas.