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Un niño de cuatro o cinco años ya está en condiciones de comer sólo. Y es ése el momento de estimular su autonomía, de darle la oportunidad de decidir por sí mismo qué quiere y cómo quiere comer su comida, dentro de un criterio nutricional y comiendo lo que come su familia. El problema surge con los niños de esa edad que resultan problemáticos en la mesa y hasta que se niegan a comer.

Conseguir una cosa y la otra, que ganen autonomía y que también coman es el eje de este comentario que tal vez le interese leer. Cómo hacer que un niño coma solo y que lo haga con gusto y con corrección nutricional. Estas son algunas recetas, algunos consejos para conseguirlo.

¿Has pensado en que la diferencia puede ser crear un entorno agradable para tu hijo? Un primer paso puede ser quitarle de alrededor aquello que le pueda distraer. Ver la televisión mientras come. El niño tiene que percibir que está comiendo. Nunca lo ‘hipnotices’ viendo su programa favorito, porque el día que no lo vea en la tele a la hora de su comida, no querrá comer. Tampoco prestará mucha atención a lo que está haciendo y seguro que se distraerá.

Otra idea ‘revolucionaria’. Cámbiale la percepción de la cantidad de comida que va a ingerir. ¿Un truco? Un plato grande que deje la comida del plato en una equívoca proporción. No es lo mismo el impacto visual de un plato pequeño que se desborda de una comida que no quiere, que uno grande en el que la comida se vea empequeñecida con respecto al recipiente.

Deja que el niño tenga cierta independencia en la mesa. Cierta, sólo cierta. Por ejemplo, servirse adecuadamente sus cantidades de comida, dejar que añada salsas, condimientos o complementos como el pan, a su gusto.
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También es importante que el niño aprenda a comer con las personas que son su referencia emocional, con su familia, que, sin quererlo, le estará dando señas de cómo comer en la mesa. Los niños pequeños copian comportamientos y ver con naturalidad cómo comen sus hermanos mayores, sus primos o sus padres, puede ser de gran ayuda para que el niño coma con gusto, y que todo comience por una imitación natural.

La comida de un niño al que se le enseña a comer es una buena oportunidad para enseñar buenas prácticas, por ejemplo, a comer de manera saludable, a valorizar la alimentación más sana. Comidas equilibradas, sanas y sabrosas que formarán los hábitos del niño y le educarán el gusto.

Los regalos de alimentos que al niño le gusta y que son extras o simplemente no son alimentos, como las golosinas, no han de interferir en el aprendizaje del niño en torno a la comida. Si come un plato que no es de su agrado, el premio no es darle una gominola.

La alimentación equilibrada de un niño no es algo que se pueda devaluar de esa manera. Se aprende a comer sin premios, porque cuando no haya premio, el niño no querrá comer. Se trata del mismo ejemplo que comentábamos antes alrededor de la televisión. Ténlo muy en cuenta.

Por último, el niño comerá su comida de acuerdo a sus necesidades, a su edad. Nunca podremos pretender que lo haga con las mismas cantidades que los adultos de su entorno. Que él decida sus cantidades de comida, siempre dentro de un rango. Tu papel es supervisar para educar