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Mucha gente cree que cultivar vegetales y flores orgánicos es más saludable para ellos y el medio ambiente. Es natural entonces que usted desee cultivar también sus rosas orgánicamente. Los pesticidas e insecticidas que se usan normalmente en el cultivo de rosales pueden causar problemas de salud. Seguramente no querrá tener esos productos en su jardín ni al alcance de sus hijos. Este artículo le dará una guía en el uso de métodos más naturales para el cultivo de rosas.

1. Haga la tarea: averigüe qué tipo de rosas se dan bien en su área. Compre variedades resistentes a las enfermedades. Si vive en una zona donde suele darse determinada enfermedad, busque la variedad que resista a ella. Si puede, compre rosales orgánicos. Como ya han sido cultivados orgánicamente, se supone que están “más sanos” y no vienen cargados de químicos. Tendrán un sistema inmunitario más desarrollado. Por supuesto, compre rosas sin imperfecciones o manchas.

2. A los rosales les gusta el sol directo. Asegúrese de plantarlos en un sitio que reciba de 6 a 8 horas de luz solar directa por día.

3. No los amontone. Procure disminuir el estrés de las plantas dándoles suficiente espacio para que el aire circule alrededor del arbusto. Tome en cuenta el tamaño que puede alcanzar la planta al crecer para calcular la superficie de cada parcela.

4. Plante sus rosales en tierra negra. Si el suelo no es el ideal, corríjalo con material orgánico tal como el cómpost. ¿Se ha encargado de formar su montículo de cómpost, no es cierto? Las rosas necesitan terreno con buen drenaje, pero no tan rápido como el que brindaría un suelo arenoso, por lo tanto si el suelo de su jardín es arenoso, corríjalo. Si tiene un terreno arcilloso, la alternativa (un poco laboriosa) es crear un lecho elevado como acostumbran muchos jardineros. Deberá tener al menos 30cm. de alto, pero cuanto más alto, mejor. Llénelo con tierra mejorada.

5. Mantenga el riego regular. No permita que sus plantas se sequen y sufran estrés antes del próximo riego. Los rosales necesitan algo más de 5cm de agua a la semana. Riéguelos cada tres días. Por supuesto, ésto depende del tipo de clima (es decir, la cantidad de lluvias) donde viva. Tenga cuidado de no dañar la planta regándola en exceso y privando así de oxígeno a las raíces.

6. ¡Proporcióneles desechos vegetales! Ésto reducirá el estrés de sus rosales de varias maneras. Ayudan a mantener la humedad, lo que puede ser de gran ayuda en climas secos y cálidos. Contribuyen a equilibrar la temperatura alrededor de las raíces. Y no permitirán que crezcan malezas que podrían perjudicar sus amadas rosas. Cuando los deshechos vegetales se descomponen, le brindan más nutrientes al suelo que rodea sus plantas. Por último, pueden ahorrarle algo de trabajo… 7. Las rosas necesitan mucho alimento. Responden bien a los fertilizantes y deben ser fertilizadas regularmente. La mayoría de los fertilizantes orgánicos son de acción lenta y producen resultados menos espectaulares que los no orgánicos. Algunos fertilizantes orgánicos para tener en cuenta son el cómpost de excrementos, la emulsión de pescado, pasta de alfalfa, pasta de sangre y pasta de semillas de algodón. Si quiere tener un jardín de rosas realmente orgánico, asegúrese de que el fertilizante también lo sea. De todos los mencionados antes, el único que es indudablemente orgánico es el cómpost de excrementos, si usted sabe de dónde proviene y cómo son criados los animales que lo producen. Considere la posibilidad de criar orgánicamente a sus propios animales. El excremento de gallina es rico en nitrógeno y algunas personas pueden permitirse criar un par de gallinas en su jardín trasero. Asegúrese de que se ha transformado completamente antes de aplicarlo, ya que el excremento de gallina o pollo es muy “caliente” y puede quemar sus plantas.

8. Pode los rosales al principio de la primavera. Para mantener sus rosas sanas, quite los tallos secos, dañados, o cualquier parte de la planta que luzca enferma (y no las use para hacer cómpost). Reduzca el follaje de sus plantas para evitar que se amontonen. No permita que las ramas se rocen unas con otras. Ésto permitirá que el aire y el sol lleguen a toda la planta, manteniéndola sana.