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¿Un jardín de té? Suena verdaderamente exótico. ¿No sería todo un detalle poder preparar el té para sus amistades con las variedades obtenidas de sus propios cultivos? Pues no es una tarea complicada, y el sabor de las infusiones frescas compensará con creces su dedicación.

Materiales necesarios

1 maceta o tiesto de arcilla bastante amplio.

1 paquete de piedrecillas para jardinería (trae unas 30 piedras de arcilla)

3 bolsitas de semillas de té orgánicas (en las variedades que usted prefiera)

Tierra enriquecida o fertilizada (pregunte en su vivero de confianza cuál es la mejor para el área donde usted vive)

Planta de té

Instrucciones

1. Disemine bastantes piedrecillas en forma pareja por el fondo del tiesto. Ésto ayuda a absorber el exceso de agua y a facilitar el desarrollo saludable de las raíces.

2. En una bolsa plástica, humedezca un poco de tierra enriquecida y póngala en el tiesto, mezclada con el resto de las piedrecillas. Llene el recipiente hasta alcanzar 1,5cm. del borde.

3. Esparza las semillas de té sobre la tierra húmeda, dejando un espacio de 5cm. entre las diferentes variedades.

4. Cubra las semillas con una capa delgada y suelta de tierra seca, y luego rocíela con un vaporizador o eche sobre ellas unas cuantas gotas de agua.

5. Ponga etiquetas indicando las variedades de té que ha plantado en el fondo o a un lado de la maceta, o pínchelas con una pieza de alambre en el sector de terreno que corresponda.

6. Coloque el tiesto en un sitio cálido, con luz solar indirecta, hasta que las semillas comiencen a germinar. Después de la germinación, lleve la maceta a un rincón cálido, esta vez con luz solar directa.

7. Cuando las hojas de té alcancen una altura de unos 5cm., espacie los plantines según la superficie total del tiesto, de modo que haya espacio suficiente para el crecimiento posterior.

8. Riegue periódicamente, SÓLO CUANDO LA TIERRA ESTÉ MEDIANAMENTE SECA. (¡Cuidado con el exceso de agua!).

9. Pronto tendrá unas plantas bastante desarrolladas. Coja un surtido de hojitas y mézclelas en la tetera. Vierta agua bien caliente (¡pero nunca hirviendo!) sobre ellas… ¡y disfrute de un exquisito té!