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Los brezos plantados en grupo, ya sea uno de cada variedad o todos de la misma, son ideales para áreas soleadas. Si se les da el espacio adecuado, las plantas crecerán formando un tapete de hojas y flores coloridas.

Para crear un jardín de brezos, comience por hacer un esquema del área. Si planea formar un cerco, comience por el fondo con las plantas más altas y trabaje hacia adelante; si el lecho del cerco se va a ver desde ambos lados, empiece a proyectar su diseño desde el centro hacia afuera. Si tiene bastante sitio, será más efectivo agrupar las plantas en conjuntos irregulares. Cantidades iguales de plantas crearán un jardín demasiado parejo y artificial.

Dibuje círculos delineando el área que las plantas van a cubrir cuando maduren (en unos 3 a 5 años), convirtiéndose en una masa de hierbas tupidas. Cuente unos 45cm. por planta para calcular cuántas necesitará para una extensión grande (la fórmula es: 930cm2 x 0,45). Escoja las variedades que más altura alcancen para cubrir el centro del lecho y baje hacia los bordes, teniendo en mente que las plantas formarán un bloque de follaje sólido, dejando muy poco suelo al descubierto. Las hojas grises y verdes oscuras absorben la luz; las rojas, doradas y brillantes las reflejan.

Seguramente le gustará formar grupos contrastantes, bien definidos. Para ello escoja una variedad de hojas doradas u otro color, luego una de hojas plateadas, grises o verde oscuro para el siguiente grupo. El color de las flores no es tan importante como podría parecer, pero trate de compensar los malvas con blanco o rosa suave si las plantas van a florecer al mismo tiempo. Puede plantar la variedad invernal Erica, de hojas verdes brillantes, para atemperar el efecto de un grupo de Calluna, de hojas coloridas. Ésto puede parecer un poco confuso cuando se lo lee en una página impresa, pero no se preocupe, pues todas las variedades de brezo son muy compatibles entre sí. Arréglelas de modo que el jardín quede de su agrado.

Puede combinar otras plantas con el jardín de brezos. Las coníferas enanas son acompañantes naturales, con follaje y características de crecimiento interesantes. Las formas verticales que adquieren son ideales para complementar a los brezos. Otras plantas ideales para acompañar un sector de brezos son: pampajaritos, iberis, hierba de San Juan, lavanda, siempreviva, ajo, lágrima de la Magdalena, arabis, artemisa, clavelina, gatera, santolina y tomillo, por nombrar algunas perennes.

PLANTAS DE BASE

Use brezos como base de jardín para eliminar las líneas y la formalidad que crean otras plantas más típicas. Se suelen usar tejos, rododendros y juníperos; el brezo es un compañero natural para estos perennes. Aprovéchelo para esconder ramas peladas en las base de los arbustos, para llenar huecos entre arbustos más grandes y para separar masas de plantas de la casa. La línea curva es más natural y permite un diseño más creativo utilizando las distintas alturas y color de hojas de los brezos. El follaje perenne será el toque final para unir el aspecto del diseño.

LECHOS Y BORDES PERENNES

Los jardines de plantas perennes muchas veces carecen de interés visual durante el invierno, cuando las especies herbáceas están dormidas, aguardando las temperaturas primaverales. Al final del verano, mientras muchas perennes van perdiendo atractivo, las callunas están en plena floración. La estructura y follaje de estas perennes se puede aprovechar como ventaja. Las ericas, que florecen en invierno, son la elección más acertada para dar color al jardín en los meses fríos. La erica carnea y la erica darsilensis comienzan a formar pimpollos al comienzo del verano, que se abren hasta noviembre en flores de tonos rosados y blancos. Estas flores de larga duración dan color durante el invierno hasta que las primeras flores de mayo comienzan a asomar. Los requisitos del suelo son algo diferentes que para otras perennes, pero usted podrá prepararles un terreno con suelo bien drenado que no necesita mucho fertilizante.

PLANTAS NATIVAS Y SILVESTRES

Escoja algunas de las plantas típicas de su región, combinadas con plantas silvestres y complementadas por brezos. La calluna vulgaris es típica de algunas regiones arenosas donde hay pinares, y requieren pocos cuidados. Se plantan dejando un espacio de 5 cm. entre una y otra. Hay que podarlas bien durante 3 o 4 primaveras seguidas para obtener un sector de follaje espeso y abundantes flores.