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Los mejores jardineros saben reconocer los patrones que acompañan a las condiciones variables del tiempo atmosférico para adelantar el que va a hacer en su entorno inmediato.

Se dejan llevar por su intuición, por su experiencia o por lo que le revelan las condiciones del viento, del aire, el calor, la humedad que notan a su alrededor y hasta la forma con la que se dejan ver las nubes.

Si usted no es de esos jardineros avezados que trabajan en su huerto con una vista puesta en los parterres y un ojo orientado al cielo, tal vez le ayude a guiarse y ganar confianza el uso de una pequeña estación meteorológica.

Una estación meteorológica que le permita hacer lecturas en tiempo real con las que valorar cuándo realizar un riego o cuándo proteger determinadas plantas del viento que va a aparecer de un momento a otro.

Pero también, cuándo la lluvia o la humedad del rocío han beneficiado la tierra y en qué medida, las especies de nuestro jardín la han aprovechado en horas de la noche, mientras dormíamos.

El conocimiento de la previsión oficial del tiempo local puede ayudarnos. Pero, si nos armamos con una pequeña estación meteorológica, para beneficio de nuestro jardín, estaremos poniendo las bases de un aprovechamiento más real de los recursos del clima.

Al tiempo que estaremos ganando en lo personal con un nuevo entretenimiento que nos mantendrá conectados tan cerca del suelo, de la tierra que plantamos, como del cielo cuyos cambios observamos.

Así, ¿qué debería incluir nuestra estación meteorológica de jardín? Las piezas más importantes serían un pluviómetro, un barómetro, un termómetro y una pequeña veleta. Si podemos hacernos con un anemómetro, redondearemos la eficacia de nuestra estación meteorológica.

El pluviómetro nos ayudará a conocer la lluvia caída en las últimas horas, nos dará un registro del agua que han recibido las plantas y nos acercará a sus necesidades. Incluso, sabiendo que ha llovido tal cantidad de agua por metro cuadrado, podremos ahorrar luego en riego, en agua, en beneficio de nuestro bolsillo.

Un barómetro nos ayudará en nuestra estación meteorológica para hacer predicciones de cambios de presión que nos anuncien, con horas de adelanto, la lluvia, el viento o la insolación anticiclónica que ha de venir.

Un termómetro, en una estación meteorológica de jardín, aportará el dato de la temperatura en tiempo real que puede ser un valor de mucho interés para conocer el alcance del estros por efecto de las altas temperaturas que puedan sufrir algunas plantas delicadas.

Por último, una veleta nos permitirá leer al minuto la procedencia del viento, pero un anemómetro nos dará una lectura de la velocidad. Si ese anemómetro permite guardar los registros efectuados en las últimas horas, nos dará la ventaja de cruzar las variaciones con las que nos ofrezca el barómetro.

Y sacar conclusiones, nuestras conclusiones de meteorólogo-jardinero aficionado y previsor.