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Si usted considera la jardinería como una forma de disfrutar de su tiempo de ocio y lo hace comprometido con el medio ambiente, con las prácticas saludables que protegen la naturaleza, tal vez le interese conocer algunas pautas con las que librarse de las plagas de sus cultivos de jardín sin el uso de pesticidas o cualquier otro agente químico.

Si es así, vamos a plantearle algunas soluciones que tal vez le resulten de provecho. ¿Nos sigue?

Se trata, en esencia, de aplicar el sentido común, de dejarse llevar por la naturaleza, de forma natural. Se trata de desarrollar acciones tan sencillas como las de eliminar las partes de las plantas, o las mismas plantas, que hayan sido atacadas por las plagas.

Pero también mantener un suelo oxigenado, suficientemente aireado, como para favorecer el crecimiento saludable de las plantas de su jardín, o algo tan básico, como estar atento a la desinfección de sus herramientas de trabajo, o eliminar las zonas de su jardín que se puedan convertir por su naturaleza en focos y criaderos de plagas.

Hablamos de tocones de árboles en descomposición, zonas permanentemente encharcadas o lugares en la vecindad de espacios con animales estabulados que atraigan a las plagas y les de sustento y un entorno biológico favorable.

Es más, si alguna zona del jardín están dominadas por plantas que suelen atraer alguna de las plagas más frecuentes, tal vez resulte sensato prescindir de esas variedades para permitir que el resto pueda crecer como usted desea.

El objetivo esencial de un plan de limpieza para la eliminación de plagas de jardín es poner a luchar a la naturaleza contra la naturaleza, en tanto que ella nos puede proveer de los recursos básicos que favorezcan el esplendor de nuestro jardín como el espacio de recreo que deseamos y alentamos.

En este sentido, estudie, por ejemplo, la posibilidad de introducir variedades de insectos que ataquen a las que se constituyen en plagas. Nos referimos a depredadores naturales, como es el caso de las mariquitas que eliminan a la mosca blanca, a sus larvas, a los ácaros y a los pulgones. Lo mismo sucede con las crisopas, que acaban de la misma forma con los temidos y persistentes pulgones de las flores.

Por si fuera poco, las plantas también pueden jugar a nuestro favor. Hay cultivos que atraen a esos insectos beneficiosos de los que hablamos, como es el trigo sarraceno, el eneldo, el cilantro, el girasol enano, que, bien llevados, nos evitarán cargar el suelo con pesticidas muy persistentes en el sustrato, nocivos y difíciles de eliminar, a corto y medio plazo.

Por otro lado, algunas de esas variedades de plantas pueden tener un uso como aderezantes culinarios que nos pueden hacer llevar sus virtudes más lejos, directamente a nuestra mesa y con notable beneficio para el paladar doméstico, el de nuestra familia.

Por último, si las plagas son las hormigas, valore la posibilidad de emplear un remedio casero, colocar vinagre, borras de café, ajo o cebolla en el lugar que se encuentre más afectado. Situar estratégicamente porciones de estos productos nos ayudará a ahuyentar a las colonias de hormigas y a salvar nuestro jardín con éxito.