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Los setos son los grandes olvidados por la mayoría de quienes utilizan los jardines públicos para su ocio y recreo. Están ahí, dominando la escena, pero pasan desapercibidos. Son plantas que están pero no están.

Los setos nacieron en tiempos medievales cuando hubo que separar con cierres permeables las zonas de huertos de las casas europeas de labor para evitar el tránsito de animales domésticos o salvajes. Además, eran una fuente cercana de leña para los hogares.

Del seto útil, al seto como elemento práctico y bello del paisaje del jardín privado sólo hubo una intermediación, la de los jardineros reales franceses de los siglos XVII y XVIII que los encumbraron al papel por el que hoy se los valora.

Los setos son unas plantas arbustivas que cumplen una función delimitadora de espacios, en nuestros jardines, que dejan sentir su volumen y que hasta nos divierten cuando se los recrea como muros ocasionales en laberintos en los parterres más elaborados.

Pero, los setos son muros vivos, muros vegetales, pero también son plantas que siguen sus ciclos y que se reparten en una gran variedad de especies que hay que conocer para saber elegir la más adecuada, a la función específica que se le va a dar en el jardín y hasta para el efecto que se quiere conseguir con su simple presencia.

Los setos nos proporcionarán frutos en su momento, pero, sobre todo, las posibilidades de espacios acotados, paravientos, resguardos recoletos y la opción de recortarlos para esculpirlos con creatividad en jardines temáticos.

A la técnica de recortado de setos se la llama topiaria y está muy relacionada con una serie de especies de arbustos que por su densidad y por su resistencia al corte intensivo se dejan trabajar en la poda artística.

Si está interesado en esta posibilidad para crear entornos originales o simplemente para recortar paravientos o respalderas utilizando los setos más resistentes, tome nota.

Un buen seto para ese fin creativo es el que se desarrolla por ejemplo con el ciprés, también los hay muy fáciles de trabajar como el boj o el romero, que le aportará un valor añadido, el del dulce olor de temporada.

Otros arbustos que puede modificar para hacerlos setos con formas son el ligustrum, las arizónicas o los menos conocidos cupressocyparis leylandii que hay que saber buscar para encontrarlos. Y una referencia que tal vez le sorprenda, setos elaborados, esculpidos, a partir de hiedras, con la clásica hedera helix.

Si se decide por esos tipos de setos, tiene a su disposición herramientas para la poda y el recorte, manuales, eléctricas, recargables o no, y de gasolina. Pero antes que nada, lo que debería tener en cuenta es qué es lo que quiere hacer con su seto, la forma que planea darle.

Un dibujo previo, un molde de cartón duro, de cartón piedra, puede ayudarle a hacer parejos los bordes de una estructura vegetal simétrica. Lo demás, su habilidad. Y ahora, ¿cuándo va a plantar su seto para crear su escultura verde?