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La orientación de un jardín es un factor importante para garantizar el crecimiento de determinadas plantas sometidas a los vientos locales, a las humedades de las zonas en las que han de crecer y a los niveles de insolación de cada una de las estaciones del año.

Es cierto, un jardín orientado, bien encardinado en la dirección de los factores que lo benefician puede ser una garantía para la salud de las plantas y para la longevidad de muchas de las especies que hayamos elegido para su geografía.

Sin embargo, hay un tipo de jardín orientado cuyas razones y valores están más cerca del esoterismo de lo que marca la ciencia y la misma experiencia. Plantas que desde la Edad Media se las consideró del norte, flores del sur, hierbas del este o árboles ideales para el oeste.

Nosotros le proponemos unas sencillas recomendaciones basadas en esos argumentos, pero con una diferencia, que lo que reflejamos tiene verdadera utilidad, le proponemos orientar sus plantas medicinales tal y como se hacía en los tiempos medievales. ¿Un juego? Si lo prefiere así, nosotros preferimos hablar de seguir una tradición. ¿Se apunta?

En la parte norte del jardín, se habrían de plantar especies que sean bastante resistentes, porque será por esa zona donde tendremos las peores condiciones del clima. Una idea útil es la de colocar plantas, que como setos, formen una barrera eficaz para proteger a las demás de nuestro jardín orientado.

Una planta para el norte que haga de barrera y de seto, el romero. El romero tiene además la ventaja de que tiene un buen aprovechamiento como infusión. Será pues, una barrera eficiente y un fiel aliado oloroso para nuestra salud más natural.

En el este de nuestro jardín orientado, deberían ir las especies capaces de rechazar las plagas más comunes y más dañinas de nuestro espacio vegetal. Una opción es la de la caléndula, que nos ayudará, también como reserva del botiquín casero, para reducir las inflamaciones ocasionadas por golpes, especialmente en los niños y de la misma forma, totalmente natural.

Para el sur de nuestro jardín orientado, reservaremos una planta medicinal, la salvia, la más común, la officinalis, que contribuirá a activar en mucho nuestro sistema nervioso, si, por algún motivo sentimos decaimiento y falta de energías. Pero hay algo más, puede reducir la concentración de azúcar, de glucosa en sangre.

Y en nuestro jardín orientado nos queda clarificar qué hacer en la parte oeste. Allí, colocaremos plantas que se dejen iluminar con los últimos rayos de sol del día, plantas con flores sencillas de cultivar y mantener como los claveles.

Que, por si lo sospecha, también tiene propiedades medicinales, desde antiguo se utilizaba como remedio, probablemente antes de apreciarla como planta ornamental. Y es que el clavel, va bien con tranquilizante, sirve como analgésico y da buenos resultados para las afecciones bronquiales más comunes.