.
¿Un gato tiene siete vidas? Eso dice el saber popular, seguro que por la forma en la que su agilidad y su flexibilidad son capaces de salvar de los peligros a los felinos. Sin embargo, una caída, un atropello, una pelea con otros gatos, un golpe fortuito en cualquiera de sus extremidades no resta una vida, puede romper huesos de verdad.

Una fractura de huesos en el gato puede ser una experiencia dolorosa y hasta traumática. Todo, en un animal acostumbrado a la movilidad, a valerse por sí mismo y a ser autosuficiente. Una fractura ósea puede cambiar el temperamento del felino y hasta modificar totalmente su relación mientras dura la convalecencia.

Así y todo, ¿qué es lo que ha de tener en cuenta si su gato ha tenido un accidente y descubre que tal vez tenga una fractura? Vamos a comentar aquí algunas cosas que ha de considerar.

Lo primero es que, si ve que su gato está inmovilizado, que se agita, que se mueve con dificultad, cojea o sospecha que se ha caído, ha de acercarse a él con mucha precaución. El miedo y el dolor pueden desconectarlo totalmente de usted y no reconocerlo y aún arañarlo, intentando defenderse.

A continuación, con toda la paciencia del mundo, adopte un lenguaje corporal, movimientos relajados y tranquilos, no haga ninguno rápido o agitado, déjese acompañar de palabras o susurros que el animal reconozca como familiares.

Si la cabeza no está dañada, si no tiene heridas en ella, pruebe a acercar su mano a la parte superior o a la barbilla y acaricie a su gato en esos puntos. Será un buen comienzo para ver qué es lo que tiene.

Una vez que su gato se ha calmado, puede hacerse con él con mucho cuidado. Si decide cogerlo entre sus brazos, sujete su cuerpo y su cabeza al mismo tiempo, por si tiene lesiones de columna, por si sus vértebras han sido dañadas.

Recuerde que cabeza, columna y cadera tienen que estar en el mismo plano. Cualquier movimiento que haga habrá de hacerse con lentitud sin dejar de acariciar al animal para inspirarle confianza.

Deposítelo en una superficie plana y mullida que pueda trasladar con el gato encima, algo parecido a un cojín de sillón, que no sea muy mullido, que sea firme de forma que la cabeza y el cuerpo, como decimos, está en el mismo plano.

Si hay alguna herida abierta, límpiela, utilice lo que emplearía para una herida humana, agua oxigenada, Betadine…

Eso sí, véndela después, tápela para que el gato no pueda pasar su lengua y sus patas sucias por ella. Si lo cree conveniente, corte también todo el pelo que hay alrededor de la herida para evitar que entre en contacto con la zona sangrante. Hecho todo lo que está en su mano, lleve al gato a un veterinario para que lo reconozca. El veterinario determinará el estado de la fractura, si es necesaria una intervención quirúrgica y cómo habrá de desarrollarse la recuperación.

Las fracturas de huesos son de los problemas de salud que peor se llevan con la recuperación del gato. Su tendencia a la movilidad, los convierte en pacientes poco colaborativos.

Siga todas y cada una de las indicaciones del profesional y pregunte todo lo que le ofrezca dudas, con ello conseguirá atender a su gato como debe de una forma independiente, tomando decisiones inteligentes en beneficio de su mascota.

Fracturas para descontar vidas de gato.