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El frío comienza a dejarse notar en el aire, y el invierno está a las puertas, y con él surge la eterna pregunta: ¿debería esquilar a mi caballo o no? Es una pregunta complicada, y no hay una respuesta que valga para todo el mundo; la respuesta correcta es siempre individual en este caso.

Así pues, empecemos con lo fácil. Si no tienes planeado darle un trabajo duro a tu caballo durante el invierno, (es decir, si invierno significa vacaciones y la tarea más fatigosa que ti caballo tendrá que hacer será comer y dormir y quizás caminar algunos pasos de acá para allá) la respuesta es simple. Deja que el pelaje de tu caballo crezca. Si lo dejas a su albedrío, el duro y denso pelaje de tu caballo debería mantenerlo templado durante los meses de invierno, contando con que pasará la mayor parte del tiempo en el establo.

Si te decantas por dejar que el pelaje de tu caballo crezca, el hecho de que necesite alguna manta extra o no dependerá de tu caballo. Los más robustos sólo necesitarán que los cubras en climas muy fríos, mientras que otros más finitos quizá necesiten algunas mantas extra.

Ahora bien, si tu caballo trabaja duro durante el invierno, tendrás que pensar más detenidamente si esquilarlo o no. ¿Por qué? Bueno, no importa lo frío que pueda ser el clima, cualquiera que sea este, ten por seguro que el grueso pelaje de tu caballo lo hará sudar durante sus labores. ¿Y cuál es el resultado? Un pelaje húmedo. Piensa en ti mismo por un momento, Y cómo te sientes después de unas horas de jugar en la nieve. ¿Te vas a casa todo sudoroso y húmedo, verdad? ¿Y no te sientes mejor cuando te quitas toda esa ropa mojada? Pues el caballo no tiene esa opción. Y un caballo que tiene que quedarse parado en su cuadra con su pellejo mojado, corre un grave riesgo de enfermar.


Así pues, ¿qué hacer? Si tu caballo va a trabajar duro durante el invierno, sería una buena idea esquilarlo. Pero, puedes pensar, ¿cuánto lo esquilo? ¿Mucho? ¿Poco? Bien, eso dependerá de cuánto suda tu caballo normalmente y la cantidad de trabajo que vayas a darle. Una buena idea sería esquilarlo lo mínimo al principio, y a partir de ahí empezar a hacer pruebas.

Hay 5 tipos de esquilado: El tipo pony, trazas, manta, cazador, y el completo

En el tipo pony, se elimina el pelaje del cuello y pecho, las zonas donde el caballo suda más. En el de trazas, se elimina el de la parte baja del cuello y estómago. De este tipo existe además uno más a fondo, que llega un poquito más alto por los costados del caballo, o la otra variedad que sería llegando hasta un poco más abajo. El de tipo manta elimina todo el pelo en cuello y costados pero deja una capa de pelo en el lomo y los cuartos traseros. Las piernas se dejan sin esquilar también. El de tipo cazador elimina todo el pelaje salvo las piernas y la zona de ensillar, recomendado sólo para caballos que vayan a hacer un trabajo duro. El completo elimina todo el pelaje.

Si te decides a esquilar tu caballo, tendrás que cubrirlo con alguna manta probablemente para compensar la pérdida del pelaje invernal. Pero, ¿cuál es la manta adecuada? Fácil, aquella que lo mantenga caliente y seco.