.
El pingüino emperador es el más alto de su especie, llegando hasta 1,20 metros. Su abdomen es de color blanco y sus alas y espalda negras, dándole el aspecto de llevar un frac. Aunque tienen alas no vuelan, pero se mueven por el agua a una velocidad de entre 4 y 6 millas por hora, con topes de hasta 12 millas por hora. A pesar de que el agua a temperaturas tan frías causa hipotermia y por tanto la muerte al ser humano, los pingüinos tienen una glándula que segrega un lubricante que extienden sobre sus plumas y así repelen el agua a su alrededor.


El pingüino emperador vive en regiones más frías que cualquier otro pingüino, y no sólo sobreviven, sino que además se reproducen y prosperan donde otro no pueden. El pingüino emperador viaja unas 60 millas hacia la Antártida para la época de cría. A pesar de que el frío es una amenaza para la supervivencia de otros pingüinos y sus huevos, el pingüino emperador tiene una serie de características que le permiten mantenerse a temperatura adecuada, a pesar de las temperaturas muy por debajo del punto de congelación y los fuertes vientos.

Después de buscar un compañero, la hembra pone un sólo huevo en los meses de Mayo o Junio. Después de ponerlo, la hembra se lo da al macho para que lo incube hasta que eclosiona. Este proceso lo llevan a cabo con mucho cuidado para que el huevo no llegue a tocar el hielo o entre en contacto con frío, pues moriría al instante. Cuando el macho recibe exitosamente el huevo, lo incuba por encima de su pie, en una especie de recoveco de su piel, una bolsa marsupial. Para mantenerse calientes en esas temperaturas tan extremas, el pingüino emperador forma grandes grupos y se apiñan juntos. Saben instintivamente cuando han de moverse desde el centro hacia las zonas exteriores de la enorme masa de pingüinos para dar a los más pequeños la calidez del centro. Esto les permite soportar las extremas temperaturas del Antártico.

Una vez que el macho tiene el huevo, la hembra puede irse libremente a la búsqueda de comida. Regresará después de unos 2 meses, para regurgitar la comida para la cría una vez que el huevo se abre. Si el polluelo sale a la luz antes de que haya vuelto la madre, el padre puede segregar una especie de sustancia lechosa de su esófago para mantener al pequeño con vida, y en cuanto la madre ha regresado, el padre es libre para irse a buscar comida.

Aunque puede parecer imposible para una especie reproducirse en estas condiciones tan extremas, en realidad el invierno es la mejor época para la reproducción porque hay menos competencia por la comida. Las crías del pingüino emperador son más grandes que las de cualquier otro pingüino, y necesitan una buena alimentación para sobrevivir. Su dieta consiste principalmente de cefalópodos tales como pulpos, calamares, etc; pero también pequeños moluscos y pescado. La amenaza para su supervivencia no sólo provienen de las frías temperaturas, sino también de su depredadores naturales tales como leones marinos, orcas, y tiburones. Hay aproximadamente unos 350.000 de ellos en el mundo.

La supervivencia en la Antártida parece imposible y aún así, el pingüino emperador sigue prosperando en estas condiciones tan duras. Sus características físicas, instinto y agrupación les permite continuar reproduciéndose donde otros probablemente morirían.